Llega Evo Morales a México

«Me ha salvado la vida», así es como el ex presidente de Bolivia Evo Morales sintetizó su odisea para pisar suelo mexicano luego de que pasadas las 11 de la mañana el ex mandatario aterrizó como asilado político en México.
El ahora ex presidente boliviano fue recibido por el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, en el hangar de la Sedena, antiguo hangar presidencial, desde donde dieron un mensaje a medios.
El Canciller hizo un reconocimiento a la tripulación de la Fuerza Aérea Mexicana que con más de 24 horas de vuelo sin descanso cumplieron la misión. General Miguel Eduardo Hernández, Tte Coronel Felipe Jarquin Hernández y el capitán Julio César Sanchez Ruperto.
La odisea de Morales
La noche del lunes, a través de Twitter, Evo Morales, anunció que partía rumbo a México, pueblo hermano que le brindó asilo, al tiempo que expresó que le dolía “abandonar el país por razones políticas, pero siempre estaré pendiente. Pronto volveré con más fuerza y energía”.
En la mañana del lunes, México envió un avión de la fuerza armada a recoger a Morales en previsión de que este aceptaría el asilo ofrecido. El plan era viajar a Lima, con la autorización del Gobierno de Perú, y esperar allí las “autorizaciones competentes” de Bolivia.
A primera hora de la tarde, los militares bolivianos comunicaron que aceptaban que Evo Morales fuese trasladado a México, por lo que el avión de las fuerzas armadas despegó de Lima. Cuando llegó al espacio aéreo boliviano, no obstante, se le negó el acceso y la aeronave tuvo que regresar a Lima.
Es en ese intervalo, según fuentes oficiales, fue cuando México hizo público, de forma apresurada, que le había otorgado el asilo político a Morales e hizo hincapié en la necesidad de preservar la integridad del líder boliviano.
Las horas de espera en Lima son eternas. Se complica hasta la recarga de combustible en el aeropuerto peruano, pues se exige un pago en efectivo que retrasa aún más el despegue. Mientras, las gestiones entre el Gobierno mexicano y los militares bolivianos no cesan.
Al frente de ellas, el canciller; el subsecretario para América Latina, Maximiliamo Reyes, y la embajadora de México en Bolivia, María Teresa Mercado. El mando de la fuerza aérea boliviana termina por otorgar el permiso para recoger a Morales, esta vez de forma definitiva, “lo cual dice quién tiene el poder ahora en Bolivia”, ha incidido Ebrard.
El avión mexicano llegó, en torno a las siete de la tarde, al aeropuerto de Chimoré, en el departamento de Cochabamba, donde Morales se resguardó desde que renunció a la presidencia, forzado por las protestas y la presión de los militares.
Morales, pues, abandonó su país desde una antigua base estadounidense, donde la DEA operaba en la lucha contra el narcotráfico y que el líder boliviano había convertido en un aeropuerto internacional en el corazón de la selva.
Los momentos de mayor tensión, sin embargo, estaban por llegar. México tenía previsto usar la misma ruta de regreso. Según el relato de Ebrard, en torno a las 19.30 hora local, cuando el avión estaba a punto de salir, el canciller peruano le dijo que “por las valoraciones políticas” suspendía el permiso para recargar combustible en Lima. “Fue el peor momento, porque fuera del aeropuerto boliviano se habían congregado seguidores de Morales y había militares dentro”, señaló el jefe de la diplomacia mexicana.
La espera fue muy tensa hasta que se logró un plan alternativo, en el que tuvo un papel importante el presidente electo de Argentina. Alberto Fernández habló con el presidente de Paraguay, Mario Abdo, para pedirle que dejara volar el avión mexicano con Morales hasta Asunción y ahí poder recargar combustible.
El canciller paraguayo se comunicó con Ebrard para darle la autorización y asegurarle que la aeronave podía esperar el tiempo que fuese necesario en la capital del país sudamericano.
Ya de camino a Asunción, y ante la garantía de que allí podrían recargar combustible, el Gobierno mexicano pidió al peruano que permitiesen al avión sobrevolar su espacio aéreo, sin necesidad de aterrizar en su territorio, lo cual sí les fue autorizado. Al mismo tiempo, se consultó con Ecuador si, en caso de necesitar una nueva recarga, se podría usar el aeropuerto de Guayaquil. También recibieron el visto bueno.
A punto de despegar de Paraguay, desde Bolivia se le comunicó a México que, con Morales a bordo, ya no podrían sobrevolar el espacio aéreo, por lo que todo se volvía a retrasar.
El embajador de Brasil en La Paz se ofreció entonces a ayudar y se consiguió, “casi milagrosamente”, según Ebrard, un permiso para volar en la línea fronteriza entre Bolivia y Brasil. De ahí, el plan de viaje era salir a Perú y de Perú cruzar el espacio de Ecuador para llegar a aguas internacionales y seguir rumbo a México. El avión tiene una autonomía de 11 horas por lo que, recargado de combustible, ya no era necesaria una parada.
Con todos los permisos asegurados, al filo de las 2 de la madrugada, despegaba el avión con Evo Morales desde Asunción. El lío ha sido tan monumental que, aún en la mañana del martes, Ebrard aseguró que Ecuador les había impedido sobrevolar el espacio aéreo, aunque más tarde se desdijo.
Finalmente, después de muchas horas de vuelo, Evo Morales al llegar a suelo mexicano dijo: «Me han salvado la vida».

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