Morirá en la cárcel, dicen fuentes del gobierno Federal

Héctor «El Guero» Palma morirá en la cárcel. Es el rumor que corre en las oficinas de seguridad nacional del gobierno federal. Por lo pronto le encontraron otros dos delitos para retenero y así seguirá. Esta vez son dos asesinatos.

Se trata de Antonio Contreras, subcomandante de la Policía Judicial del estado de Nayarit (noroeste), una institución hoy extinta, y de su escolta José Cruz, quienes fueron asesinados el 18 de mayo de 1995.

Según medios locales, Contreras operaba bajo las órdenes del cártel de Sinaloa hasta que empezó a colaborar con el de Tijuana, un grupo antagónico, por lo que fue asesinado.

El capo, con un largo historial de violencia a sus espaldas, fue detenido el 22 de junio de 1995 en Nayarit, luego de que la avioneta en que viajaba para asistir a una boda se quedó sin combustible y cayó en un terreno agrícola.

La fuente confirmó que la orden de aprehensión ya está ejecutada por el doble homicidio y que «el Güero» Palma estará recluido en el penal de máxima seguridad del Altiplano, en el central Estado de México, debido a su peligrosidad.

Es el mismo penal del que se evadió su colega y fundador del cártel de Sinaloa, Joaquín «el Chapo» Guzmán, en julio de 2015 a través de un túnel de 1,5 kilómetros.

El juez encargado del caso tiene entre 3 y 6 días para evaluar las pruebas presentadas tanto por la Fiscalía como por la defensa del capo para ordenar o no el inicio de juicio.

Hasta el momento, la Fiscalía de Nayarit desconoce cuál es el juez ante el cual fue puesto a disposición el capo.

Según las autoridades mexicanas, Palma permanecerá en el Altiplano durante el «desahogo del proceso judicial correspondiente».

El narcotraficante fue entregado el miércoles a personal del Instituto Nacional de Migración en la garita fronteriza Puente Nuevo en Matamoros, Tamaulipas (noreste de México), por autoridades de Estados Unidos, tras permanecer 9 años en una cárcel de ese país por tráfico de drogas.

Palma cumplió una condena de siete años de cárcel por la posesión de armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas en el penal de alta seguridad de Puente Grande (Jalisco), donde coincidió con su socio, el Chapo, y unos días antes de ser excarcelado fue notificado de una orden de extradición a EE.UU.

El proceso para su entrega a Estados Unidos tardó cinco años y en enero de 2007 finalmente fue enviado junto con un grupo de 14 capos al país vecino, donde se declaró culpable de traficar con cocaína en 2008 y fue condenado a 16 años de cárcel.

Sin embargo, los cinco años que pasó en una prisión a la espera de su extradición le fueron contados como tiempo cumplido de su sentencia, que se redujo así a 11 años, de los cuales sólo cumplió nueve en la prisión de máxima seguridad de Atwater (California) por buen comportamiento.

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