En Los Pinos sólo entienden a manotazos

Todo tiene un límite. Llega un momento en que, a falta de sensatez, conocimientos y sentido de gobierno, la vuelta de tuerca debe llegar, necesariamente, desde los grupos organizados de la sociedad. Mientras más precisa sea esa vuelta de tuerca se deben esperar mejores resultados. Es una última opción, antes de emprender el camino hacia las opciones violentas del hartazgo social.