TRAS BAMBALINAS.- Los mexicanos se lo merecen

Por Jorge Octavio Ochoa. Hay dos hechos incontrovertibles, que van marcando minuto a minuto el rumbo del país: 1.- La popularidad de AMLO crece y 2.- Sus actos, aunque violatorios de leyes y de todas las autonomías posibles, serán apoyados por el pueblo. Habrá una sacudida de todas las instituciones y organismos.

Así que, demos por hecho, la Guardia Nacional va; el aeropuerto de Santa Lucía va; chueco o derecho el Tren Maya va y todos los poderes tendrán que plegársele, incluido el poder económico, porque los grandes contratos vienen tomados de la mano del gobierno.

Las universidades tendrán que ir revisando sus catálogos de puestos y abrir sus tabuladores, porque «el pueblo bueno», dígase los sindicatos, también podrán meter mano en la forma de decidir espacios y quizá hasta influir para que determinadas personas den cátedra de tiempo completo y hereden la plaza.

El problema es que, también les guste a muchos o no, tenemos a un Presidente hablantín, que de pronto revela cómo se entromete en los otros Poderes para influir y cambiar proyectos de ley o sentencias judiciales. El caso de la Cervecería Modelo es revelador.

Festivo, juguetón como es él, en una de sus gustadas conferencias, reveló que había intervenido ante la Suprema Corte para “evitar un fraude» de 35 mil millones de pesos que pretendía cometer una empresa y que si hay jueces corruptos él mismo los castigará porque «el pueblo se cansa de tanta pinche tranza».

En medio de esta gran revelación, el Presidente cometió cuatro faltas graves:

1.- Difamó, porque dijo que fue la empresa quien pidió la devolución del ISR por una venta accionaria

2.- Dio a conocer los pormenores de un litigio en proceso

3.- Violó la autonomía de uno de los Poderes y por si fuera poco

4.- Amenazó a los ministros.

Grupo Modelo tuvo que salir públicamente a desmentir haber solicitado una devolución millonaria de impuestos revelada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, para lucirse con «el respetable». La empresa propiedad de Anheuser-Busch InBev, con sede en Bélgica ,es la mayor cervecera del mundo.

AMLO dijo que su gobierno intervino y logró suspender la sentencia, pero no sabía bien a bien a qué empresa se refería porque señaló a “cervecería Corona”, que es simplemente una de las marcas de Grupo Modelo. Eso que a él le causa felicidad, es signo de preocupación para muchos.

Una de dos: o no entiende el principio de división de Poderes o simplemente no le importa y vamos a regresar, no sólo a un presidencialismo a ultranza como lo tuvo el PRI, sino a los estadios de un Poder omnímodo que todo lo decide, todo lo permite y todo lo perdona, siempre y cuando funcione a sus intereses.

Más grave aún: no sólo está en ciernes un Estado policiaco, apalancada por milicias de las fuerzas armadas; prepara ya la figura de un Estado interventor, incautador, que se servirá de la Dirección de Grandes Contribuyentes del Servicio de Administración Tributaria (SAT) para mantener en la lupa a todos.

Sí, hay en marcha un proyecto, y es la demolición de las actuales estructuras e instituciones, incluidos los sindicatos y las universidades, para fundar nuevas estructuras. Ellos dicen que «libres de corrupción», pero muchos pensamos que serán sumisas al régimen. Es la reinstauración de un nuevo aparato.

No sabemos si es algo más acabado o más deformado, pero eso es la 4a Transformación. Una demolición que parte del principio de que todos somos corruptos y todo «el sistema» está infectado. El problema es que no hay metodología, sólo hay una voluntad, y esa es la del Presidente.

Si esto está ocurriendo con la Suprema Corte y vemos cómo están las cosas en el Congreso de la Unión -con un MORENA que sólo se ruboriza cuando los regaña el Presidente-, pues qué podrán esperar otros órganos supuestamente autónomos como las Universidades.

El Presidente se la pasa blandiendo una espada amenazante, al margen de la ley; no lanza sentencias ni órdenes de aprehensión, pese a que los delitos a los que se refiere involucran faltas tan graves como traición a la patria. El caso del huachicoleo es eso: traición a la patria.

Pero el santo hombre decide que, lejos de aplicarles la ley, ¡les dará una indemnización de 15 mil pesos por familia! ¿Por qué? ¡Son delincuentes! No, pero él decidió que son «parte de ese pueblo bueno que no se equivoca».

Confunde conceptos y esferas de atribuciones, sin que nadie de su equipo de asesores le informe. Pide la intervención de la CNDH para quitar a los maestros que bloquean las vías férreas, cuando dicho organismo sólo sanciona actos u omisiones de las autoridades públicas.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos simple y llanamente le contestó: cumpla usted su obligación, haga su trabajo, aplique la ley. Pero él no quiere pasar por represor, aunque la propia CNDH ya también le dijo que su Guardia Nacional abre el riesgo de conformar eso: un Estado represor.

La cuestión es preocupante, porque el torcimiento de la ley en este régimen llega a extremos graves: no se aplica en un 90 por ciento de los casos, pero el Presidente ahora la usa como punta de lanza de amenazas; para mantener sojuzgado a los enemigos y abiertamente defender a los amigos. Incluso hasta el grado de modificar la Constitución si es necesario.

¿Que un vulgar misógino sea director de un órgano de cultura no parece signo suficiente? ¿Por qué? No se atrevan a cuestionarlo, Taibo es el «autor de cabecera» de AMLO, un hombre que lee mucho, no todo bueno; que se quedó en la poesía de Pellicer mientras su esposa trata de educarlo, aunque sea todavía con poesía de Amado Nervo… o como ella lo llame.

Pero en el extremo de las preocupaciones, desde ahora podríamos decir que ni siquiera es él el problema. No, no es él, son los que vienen, porque cuando termine su sexenio, él ya será un septuagenario, con más dificultades para hilvanar frases que para caminar.

El peligro son los que quedan, porque esos traen todo el apetito del poder. Baste ver cómo se disputan las decisiones en Puebla, como están dispuestos a echar manos a los fierros, sin discusión, sin análisis, sin acuerdos ¿Así es como va a solucionar Morena las crisis?

¡Pobre México! Sea como sea, los mexicanos se lo merecen, porque solitos se lo buscaron.

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