Morena a 3 años en el poder, no hay más líder que López Obrador
A tres años de ejercer el poder, Morena se ha expandido como partido hegemónico en México, pero sin más líder que el propio presidente de la República, que es quien dicta las formas como se llevará a cabo la sucesión: sacar fichas para una consulta.
Mario Delgado, actual líder nacional de ese partido, es defenestrado por aspirantes que no alcanzaron candidaturas y él sólo ha repetido el discurso del patriarca: “le hacen el juego a la derecha, a los conservadores”
El Monumento a la Revolución no fue este sábado, el centro de concentración masiva del partido que arrasa. Hubo sillas vacías y discursos de líderes cuestionados por la incongruencia entre el discurso y la riqueza que hoy exhiben.
Esos dirigentes, fueron los que llamaron a los militantes a respetar principios y estatutos, mientras que aquellos pedían modificar al instituto político para que sean los morenistas quienes tomen decisiones y no una cúpula.
El Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se prepara así para un año muy difícil, con tres reformas constitucionales explosivas: energética, electoral y de seguridad nacional, en medio de un país en descomposición por la violencia.
La Convención Nacional Morenista, organizada por John Ackerman, se convirtió en hoguera de la Santa Inquisición: “La traición merece ser castigada”, exclamó la designada embajadora de México en Panamá, Jesusa Rodríguez.
Vía telefónica, desde Querétaro, emitió ese mensaje, que más parece una admonición:
“La lealtad es uno de los valores más altos y Morena no debe permitir la traición. Los que traicionan los principios caerán en su propia trampa. Quien traiciona una vez, traiciona siempre”.
Sin embargo, hubo otros, como Jaime Cárdenas, quienes expresaron su pesar por la descomposición tan rápida que vive ese partido, con tan poco tiempo de haber accedido al poder.
Se han olvidado de la base, de la sociedad, para convertirse en una estructura electoral, dijo quien fuera director del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, acuciado por los manejos obscuros que prevalecen en el mismo.
Alejandro Solalinde, el que consideró a López Obrador “un santo”, exclamó sin embargo que la 4T no es propiedad de alguien en particular, mientras Paco Ignacio Taibo II dijo que se quiere un partido con actitud crítica y positiva frente al gobierno.