Morena “romantiza” la pobreza y consiente a millonarios
Morena fue exhibido esta semana, como un partido que “romantiza la pobreza” pero tolera y afilia a esos millonarios a los que antes llamaban “fifis”, como son los casos del diputado Arturo Ávila y Altagracia Gómez.
A través de denuncias divulgadas en la red social X, destacan los perfiles de ambos, en los que revelan las posesiones multimillonarias de ambos y como se benefició la familia de uno de ellos durante la crisis que generó el FOBAPROA.
En el caso del vocero de la diputación morenista, contrastan el costo de la famosa “Casa Blanca” del ex presidente Enrique Peña Nieto, que tuvo un costo de 86 millones de pesos, y la que él posee en San Diego, California, de 93 millones.
Ávila Anaya es vecino de personajes famosos de Hollywood como Arnold Schwarzenegger, Janet Jackson, Bill Gates y Tiger Woods, cuando era dueño de IBN Industrias Militares de Alta Tecnología Balística SA de CV.
Ricardo Monreal (otro acaudalado), destapó recientemente a Ávila Anaya como uno de los posibles candidatos por la gubernatura de Aguascalientes pese a que éste tiene negocios con el hijo del ex presidente Carlos Salinas de Gortari.
Sobre la Coordinadora del Consejo Asesor Empresarial del gobierno de Claudia Sheinbaum, revelan como adquirió las entonces empresas paraestatales Dina y Minsa, que terminaron en un fracaso.
La empresa Minsa es producto de la privatización de los activos de Miconsa (Maíz Industrializado Conasupo) en 1993, que era una empresa estatal que producía harina de maíz nixtamalizado.
La privatización marcó el inicio de Minsa como una empresa privada y Altagracia cuenta cómo su padre fondeó esas inversiones, en épocas difíciles para el país, cuando en 1988 México anunció la suspensión de pagos de su deuda.
Ella misma relata como adquirieron Dina en 1989 y en 1992 compraron Minsa, como parte de toda una estrategia empresarial para irse “haciendo de todos los negocios estratégicos nacionales”