Archivo-Z. Atizan la lucha de clases
Por OSCAR DANTES.
A tres días de que arranquen las campañas presidenciales, al menos 22 estados de la república presentan un altísimo grado de riesgo debido al crimen organizado.
Guerrero, Michoacan, Colima, Jalisco, Chiapas, Morelos, Zacatecas por el momento acaparan la atención por la evidente ausencia del Estado mexicano para enfrentar la violencia que ahí prevalece.
En esa lista debe incluirse a Tamaulipas, Veracruz, Quintana Roo, Estado de México, Sinaloa, Sonora, Guanajuato, Baja California, Nayarit, Chihuahua, Oaxaca, Tlaxcala, Campeche, Nuevo León y Tabasco.
Negar esta realidad, es mentir a los mexicanos. Peor aún: no querer verlo y abonar en la polarización de la sociedad, es querer montar un estado de tensión al proceso con intenciones aviesas.
En los hechos, Claudia Sheinbaum ha negado estos índices de violencia en sus primeras entrevistas formales, y lo más grave: su postura va acompañada por una estrategia de división clasista entre blancos y morenos.
Quieren enfrentarnos en una falsa lucha de clases, denostando la marcha del pasado 18 de febrero, sin pensar que el 90% de esos 500 mil que estuvieron en el Zócalo, es gente que cumple con la sociedad y paga sus impuestos.
A esos nos dicen Hipócritas, Oligarcas, Fifís. Pero para inaugurar eventos como el tenis en Acapulco, inaugurar conglomerados como Plaza Carso o firmar el tratado más neoliberal del mundo como el T-MEC, entonces no hay autocrítica alguna.
En torno a las licitaciones de la refinería Dos Bocas, en Veracruz, no hay manera de tener acceso a los contratos, firmados por Rocío Nahle, candidata a gobernadora por dicho estado. Hoy son asunto de Seguridad Nacional.
Pero nada dicen del “moche” que aplican a proveedores de Pemex y CFE para ser beneficiarios de contratos por licitación directa del gobierno federal. Permanece en la sombra los pormenores de los fraudes en Segalmex, por más de 4 mil millones.