Más que una narrativa lineal, los sueños son capricho en la estructuración y en la manera en la que presentan historias. Tienen el poder de que tras un rostro específico develemos que se trata de una persona distinta.
La memoria que nos dota de todo y tanto, vergel de lo que reservamos para que se llenen de sentido y significado nuestras aportaciones, sueños, ideas y lo que somos.
Los acontecimientos no determinan quiénes somos, porque todo pasa por la criba certera de la percepción. Si, la manera en la que “vemos” determina todo: lo que nos llenará de significados, lo que trasciende o desdeñamos por anodino.
Sin embargo, la columna vertebral de la autenticidad la conforman nuestras creencias y valores. Se trata de los elementos que definen quiénes somos realmente.
El tiempo y los contextos que vivimos nos permiten encontrar otros significados del disfrute. Hoy, los largos tiempos del confinamiento nos enseñaron placeres nuevos y a veces no imaginados.
Por Ivette Estrada Naufragamos en cotidianeidades repletas de incertidumbre, en charlas vacuas, nos ceñimos a realidades aceptadas mayoritariamente, ahogamos gritos…