Los sultanes petroleros: corrupción y gasolinazo

La sociedad petrolera de Jorge Díaz Serrano con el viejo George Bush, patriarca de los antiguos republicanos –los de a deveras– rindió frutos. Permargo, la empresa cuya torre de oficinas que se ubicaba en la capitalina esquina de Culiacán e Insurgentes, fue suficiente para que las compañías tradicionalmente productoras del crudo mexicano le tuvieran al sonorense la confianza debida para puentear sus actividades en México.

Botón de mando

POR LA ESPIRAL * Claudia Luna Palencia   A México el escenario interno y externo se le puede poner aún…

Constituyentes, directo al fracaso

Tras la puerta del poder   *Roberto Vizcaíno La tribuna de la Asamblea Constituyente se inundó el pasado fin de…

Malos Farios o el Error de Enero

Análisis a Fondo   *Francisco Gómez Maza Jamás de los jamases, ni si quiera el error de aquel diciembre, o …

Por si sí o por si no

El “Efecto Rubí” es nada al lado del “Toque de Queda” ordenado por presuntos grupos armados, aplicable a partir de las 10 de la noche en la zona norte del Valle de México.

El rostro oscuro de 2016

En ocasión de llevar a cabo el balance del año que recién se nos ha ido, juzgar a ese travieso burlón es complicado en la medida de la multitud de acontecimientos agolpados en los últimos doce meses.

¡Llegó la hora de defender lo que queda de Patria!

Las fétidas declaraciones de El Guasón Meade –sólo a su mamá le gusta su sonrisa– de que las demenciales alzas a los combustibles evitarán más deuda externa e inflación son realmente de sanatorio para desahuciados mentales. No obedecen a lógica alguna y lastiman irremediablemente la sensibilidad y la inteligencia hasta de un pueblo que ha sido preparado para aguantar tooodas las necedades posibles.

¿Y la autoridad?

¿Se acuerda usted de los Arrieros?, si, de aquellos hombres rudos que, apoyados en burros o mulas llevaban y traían; compraban y vendían mercancías por doquier.

2016: Declaracionitis, retrocesos, billetazo$

El sistema de apatía social, depredación y opacidad instaurado por los tolucos que usufructúan el poder federal –con la ambiciosa colaboración de los pachucos‎– ya no tiene algo qué ofrecer al respetable. Sólo declaraciones anodinas de sus “conspicuos”; bastonazos de ciego; patadas de ahogado que rayan en balbuceos que se convierten, en sólo minutos, en auténticas cabezas de turco.