CIOAC demanda modificar legislación agraria-agropecuaria ante política anti-campesina
- Reprueba Federico Ovalle gestión de Peña Nieto y exige terminar con clientelismo
Por Guillermo Pimentel Balderas
Es necesario, modificar la legislación actual en materia agraria-agropecuaria y las Reglas de Operación, de los programas sociales vigentes, que permitan que el gasto público se destine a la producción interna de alimentos que se necesitan y no en forma clientelar como sucede en esta administración por expirar.
Urge acabar con los intereses muy fuertes, toda vez que no hay razón, ni regla política o económica, para favorecer a empresas nacionales y extranjeras como: Cargill, Bayer, Maseca, Sukarne, entre otras trasnacionales.
“El Presidente Enrique Peña Nieto, queda en deuda con el campo pues dejó solo “parches” por lo que no compartimos el discurso triunfalista con que se despide de su mandato”.
Así, lo manifestaron Federico Ovalle Vaquera y Gilberto Silvestre López, integrantes del CEN de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC), quienes exigieron que el gasto público debe atender a la población campesina que está excluida a fin de que el presupuesto esté enfocado a actividades productivas y se destierre el clientelismo.
Ambos liderazgos advirtieron que no basta con “pequeños parches” para que la agricultura repunte, se requieren cambios verdaderos, de raíz y esos pasan, en primer lugar, “por establecer un divorcio claro y contundente del modelo neoliberal establecido por 36 años en el país”.
En entrevista, Ovalle Vaquera y Silvestre López, plantearon que se necesita un nuevo diseño de estructura programática en el campo y de políticas públicas viables y reales. Aunado a lo anterior, coincidieron, se necesita un nuevo diseño normativo.
Es decir, especificaron, modificar la legislación actual en materia agraria-agropecuaria y así como a las Reglas de Operación de los programas sociales vigentes que permitan que el gasto público se destine a la producción interna de alimentos que se necesitan.
Aseguran, que la CIOAC cuenta con propuestas y planteamientos en los puntos antes citados mismos que están a disposición de otros actores de la sociedad rural, del Congreso de la Unión y del nuevo gobierno que encabezará Andrés Manuel López Obrador, para que “juntos podamos alcanzar los cambios que se necesitan para ser de México un país de oportunidades”, subrayaron.
Política anti-campesina
En tanto, le recordaron a Enrique Peña Nieto que su gobierno planteó hacer del campo “un nuevo campo”, próspero, justo, rentable, “sin embargo, subimos 6 puntos porcentuales en importaciones de alimentos que demanda la población, es decir, pasamos del 40% al 46% al final del sexenio”.
Detallaron que como país importamos frijol y maíz en casi un 40% de las necesidades de consumo nacional; soya más de un 90%; trigo y arroz en cerca de un 80%. Por tanto, lo único que se demuestra es que “los industriales de México, los favoritos del gobierno solo exportan productos terminados, industrializados con el apoyo del Gobierno mientras que el Gobierno importa alimentos”.
Censuraron que Peña vuelve a decir en su informe de gobierno que “el campo mexicano se convirtió en una potencia exportadora” que pasamos de ser la quinceava economía del mundo a la 11ª posición. “Son productos industrializados agrícolas en su caso que tienen que ver con un sector muy reducido de los productores mexicanos que no llegan siquiera al 10%”, aclararon.
Sin embargo –reconsideraron- el valor de las exportaciones ganaderas, los productos asociados a una empresa que se llama Sukarne, concentra casi el 80% de las exportaciones de ganado en México, añadieron.
Otro tema pendiente de Peña, es el de la pobreza, que la deja en extrema alimentaria. “Teníamos 26 millones de mexicanos y ahora ese número está cerca de los 30 millones”.
Deja también otros puntos importantes envueltos problemáticamente, como la inseguridad, que afecta a todo el territorio nacional y que, en 2017, fue sin lugar a dudas el año más violento de toda esta administración y de los últimos sexenios por lo que no se logró avanzar, pero sí, una estrategia fallida del gobierno mexicano.
Y, el colmo, lamentaron, para cerrar con su gobierno, Peña acepta un acuerdo bilateral con Estados Unidos sin considerar que la producción agrícola y agropecuaria en ese país es altamente subsidiada y al hacerlo ellos están en condiciones de ofertar sus productos a precios que van desde un 20% hasta un 50% menor al costo de producción que tienen en México, por lo que es difícil competir de tal manera pues no se modificó nada en el acuerdo bilateral, concluyen.
