Custodios involucrados en ejecución de reos en Penal de Acapulco

El gobernador del estado de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, afirmó que hay tres custodios involucrados en la riña al interior del penal de Las Cruces en Acapulco, donde se registraron 28 reos muertos.
“Primero, podría decir que se registró una riña; dos, no hubo una fuga, no hubo ningún fugado, fue una riña interna, sí participó sin duda este cartel (Independiente de Acapulco) y participó contra todos los demás, contra todos los que no se alinean, así de sencillo, no puedo decir contra alguien más porque no tengo los elementos con base en una investigación que se está haciendo como para decir sí fueron ‘los Beltrán’ u otros”, indicó el gobernador en entrevista para el espacio de “Atando Cabos”.
Relató que el problema empezó cerca de las cuatro de la mañana y se calcula que la riña duró entre una hora y hora y media, por lo que debió haber terminado a las 05:15 horas.
Destacó que se enteró del asunto alrededor del cuarto para las seis de la mañana y lo que hizo fue arribar de inmediato a Acapulco en helicóptero junto con el secretario de Seguridad Pública que estaba también en Chilpancingo.
“Lo primero que hicieron fue, que los primeros cinco cuerpos de personas asesinadas, lo voy a decir así porque las cosas son objetivamente, fueron decapitados y los pusieron en el patio, en ese momento se conoce que hay los primeros cinco fallecidos.
“Me podrán preguntar por qué no intervinieron, pues no intervenimos porque los propios custodios, de acuerdo con la información que tengo, varios de ellos intervinieron, entonces esa es una realidad que tenemos, que han sido señalados en las propias declaraciones de 13 o 15 personas que han declarado hasta ahorita, son tres custodios los que intervinieron”.
Apuntó que no cree que estos guardias hayan colaborado en la riña, sino que permitieron que ocurrieran. “Hay tres personas que están debidamente señaladas, 11 también de los que están purgando proceso o están en proceso, también están señalados como los que organizaron toda esta acción”.
Subrayó que alrededor de las nueve de la mañana entró al reclusorio la policía estatal, junto con la policía ministerial. “Con lo primero que se encuentran es con las cinco personas en las circunstancias de crueldad manifestadas, después van caminando, y encuentran otro espacio, un segundo punto, donde encuentran a ocho muertos más, sumando así 13, después siguen caminando y encuentran otro espacio donde encuentran a 14, más adelante, en la zona de visita conyugal, encuentran a una persona sola muerta”.
Detalló que estas personas fueron asesinadas con armas punzo cortantes, y se cree que en los hechos se hizo uso de al menos un arma de fuego, “una pistola 38, de acuerdo con los casquillos de los cuales se encontraron tres”.
Aclaró que la diferencia de tres horas entre los hechos ocurridos y la presencia policiaca se debió a que “no teníamos el suficiente personal para entrar, tuvimos que juntarlo para poder entrar, no podíamos entrar 20, 30 o 50, logramos estar 250 y entramos con 250 y con la ayuda de un helicóptero”.
Héctor Astudillo acotó que en Acapulco se encuentra el reclusorio más grande del estado, donde hay varias bandas que se disputan el control de la venta de la droga, pero donde, dijo, no tendría que haber reos de alta seguridad porque no existen las condiciones.
“No me lavo las mano ni de ninguna manera me quiero excusar, pero yo creo que ha llegado la hora de ponerle más atención al problema de los reclusorios, porque hay una sobrepoblación, hay gente de más, no se les ha invertido dinero (…) creo que nos hemos detenido mucho a pensar cómo mejorar las policías, que no las hemos mejorado tampoco y hemos descuidado el tema de los reclusorios que cada día es más delicado en el país”, indicó el mandatario estatal.
Recordó que ya “hubo una recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) hace algún tiempo, y debo reconocer, primero, no nos dio tiempo de hacer mucho, y segundo, a donde mandamos a la sobrepoblación que traemos de alrededor de 500 o 600 personas, podemos sacar hasta 50 personas, pero 600 no, a dónde los mandamos. (…) No pudimos hacer mucho, lo primero que habría que hacer es tener dinero para invertirlo, no lo tenemos, y segundo, sacar por lo menos a un promedio de 500 o 600 reos que no tuvimos a donde mandarlos”.
Finalmente, reconoció que no fue correcto “lo que hicimos de cómo leer los nombres, pero la urgencia de la presión de la gente que teníamos encima, que estaba brincando ya las mallas del reclusorio obligó a decirles los nombres, no porque fuera lo correcto ni lo deseado ni lo conveniente sino porque las circunstancias así nos colocaron; se dieron nombres y así se dispensó un problema”.
