De la Ciudad

 ¡Huye la Tropa!

(Parte I)

Por Guillermo Pimentel Balderas

Como si fuera un paradigma en este 2018, en 2007 (hace 11 años), escribí una entrevista que hice al general José Francisco Gallardo Rodríguez (revista huellas de México, número 333) donde se daba cuenta de la grave deserción de 150 mil soldados en 5 años.

Además, el ex militar consideró que con la creación del Cuerpo Especial de Fuerzas de Apoyo Federal del Ejército y la Fuerza Aérea Mexicanos (por parte de Felipe Calderón) “se va a criminalizar la protesta social”.

También, me dijo el ex oficial castrense (encarcelado más de ocho años por órdenes del alto mando militar, al proponer la creación de un “ombudsman militar” y la reforma del Ejército, en 1993) que “lo que estamos viendo y viviendo (2007) es una confrontación muy fuerte y violenta del crimen organizado con el máximo poder del Estado que es el Ejército. Pero siento que es una declaración de guerra unilateral que hace el Poder Ejecutivo en donde ha tomado la decisión de involucrar a la milicia en esta lucha”.

Sigue: “El Presidente de la República (Felipe Calderón) está tomando un camino errado para atacar al crimen organizado que tiene muchísimas facetas. No es únicamente el narcotráfico, es además la trata de personas, contrabando, migración ilegal, tráfico de armas, pederastia, piratería, entre otros”.

El entrevistado dejo entrever que el Ejército como cualquier institución del Estado con una función perfectamente bien definida, si alguna vez se desvía de su actividad primordial o constitucional, “es posible que se corrompa”. Y como ejemplos, tocó los casos de los generales Acosta Chaparro, Quiroz Hermosillo y Rebollo.

En su oportunidad el general Gallardo Rodríguez reprobó que el Ejército Mexicano persiguiera el delito y suplir las funciones del Ministerio Público y ni siquiera aplicar la Ley de Armas de Fuego y Explosivos. “Esto ha llevado a un escándalo y crímenes, que, ahora, está en tela de juicio la actuación del Ejército en la opinión pública, tanto nacional como internacional, pero, principalmente a la vista de los organismos del mundo de derechos humanos”, acotó.

También, el ex militar critico la ilegitimidad e inconstitucionalidad del decreto presidencial (de Calderón) que se apoyó en la jurisprudencia que emitió la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en la administración del ex presidente Ernesto Zedillo, la cual admite –cuando la autoridad civil lo solicite – el apoyo del Ejército para asuntos de orden policiaco interno. “Pero, desde mi punto de vista, es ilegitimo e inconstitucional”.

Remató: “Entonces, el asunto de la seguridad pública, que no tiene ninguna conexión con la disciplina militar, lo quieren legalizar”. Aseguró que nuestra Constitución es de carácter cívica y laica; es decir, impide que los militares deliberen política y participen en asuntos que son exclusivamente competencia de la autoridad civil”.

Entonces, recordó la historia del artículo en cuestión (129) pues fue que Zedillo invitó a Los Pinos a los magistrados de la SCJN a una plática, induciéndolos a que hicieran esta reforma.

En conclusión, afirmó el General Gallardo: “este Cuerpo Especial militar va a traer consecuencias muy graves sobre violaciones a derechos humanos, sobre el tractocamiento de orden institucional y jurídico del Estado y va a sacar al Ejército de sus cuarteles. A ver cuándo logran regresarlos. Es una situación muy grave en este punto”, advirtió.

Pero, hoy –en pleno Siglo XXI-, el tema de la Ley de Seguridad Interior, prácticamente aprobada, podría considerarse como una consecuencia de Cuerpo Especial de Fuerzas de Apoyo Federal del Ejército y la Fuerza Aérea Mexicanos, de Felipe Calderón.

En diferentes medios informativos, se ha abordado este tema como las declaraciones del doctor Samuel González Ruiz, consultor internacional y nacional en materia de justicia y delincuencia organizada, quien analizó la Ley de Seguridad Interior y concluyó que lejos de regresar a los elementos del Ejército a sus cuarteles se les está dando manga ancha para que actúen. Aseguró que hay mucha preocupación por las violaciones que pudieran existir a los derechos humanos.

(Sigue en la próxima entrega)

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