De la Ciudad
Por: Guillermo Pimentel Balderas
El Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (retirado), Carlos Sempé Minvielle, escribió: “Hay políticos que sostienen que los habitantes del Distrito Federal tenemos un “viejo anhelo”, asimilar a la Ciudad de México con los Estados de la Federación, dotarla de autonomía constitucional y tener nuestra propia Constitución.
“Seguramente consultaron a intelectuales y académicos afines, pero no a los habitantes. A la inmensa mayoría –salvo a los políticos- no le interesa que la Ciudad tenga una Constitución Política en vez de un Estatuto de Gobierno. Tal parece que queremos volver a las ciudades-estado de la antigua Grecia”.
También, el autor subraya, en su libro: “Innecesaria Reforma Política del D.F.”, propuesta alterna, impreso por El Centro de Investigaciones Sobre la Libre Empresa (CISLE) en 2016 que “ahora resulta que debemos estar agradecidos con la Cámara de Diputadas y Diputados (como dicen en su propaganda, apartándose del texto constitucional), y con el Senado de la República, cuando que lo que “anhelamos” es: acabar con la inseguridad y corrupción, mejorar los servicios públicos de transporte, agua y drenaje, bacheo de calles y un buen alumbrado público, entre muchas otras cosas, y no el nivel de autonomía de los políticos del Distrito Federal”.
El Ministro retirado, en la conclusión de su obra, destaca: “La autonomía de la ciudad de los poderes federales, dará lugar a desavenencias entre éstos y las autoridades locales, sobre todo si se trata de partidos de oposición, y aumenta el riesgo de un endeudamiento excesivo. Además, con la creación de las alcaldías, la reforma dará lugar a más burocracia y mayores gastos”.
¡Vaya advertencias que son ya una realidad!
A pesar de que hay más expresiones al respecto, por parte de otros especialistas que coinciden con el Magistrado Carlos Sempé Minvielle, el Constituyente sigue a la deriva, sin timón y sin rumbo.
Propone Mancera 5 de febrero para culminar Constitución local
Ahora resulta que el Regente Miguel Ángel Mancera, mejor planteó la posibilidad de que se amplíe el plazo para promulgar la primera Constitución de la Ciudad de México, y escogió la fecha del 5 de febrero de 2017.
Como queriendo darle un respiro para que se pongan mejor de acuerdo los protagonistas; pero, sólo se han enfrascado en enfrentamientos, principalmente perredistas y morenistas.
Según Mancera, será el Constituyente quien decida si necesita más tiempo; pero, saltó José Alfaro Encarnación, presidente de la Comisión Especial para la Reforma Política de la Ciudad en la ALDF, pues prácticamente desmintió a Mancera al asegurar que sólo el Congreso de la Unión –no la asamblea Constituyente- es la única opción para modificar una disposición de la Constitución General de la República. El plazo vence el 31 de enero de 2017.
Pero, como los Constituyentes no van a las sesiones, pues se tomarán 10 días más para dictaminar mil 407 iniciativas. Se supone que la Ciudad de México tendrá su primera Constitución el 5 de febrero, sin embargo, el ausentismo está complicando la labor legislativa.
Entonces, el pleno de la Asamblea Constituyente aprobó prorrogar la entrega de dictámenes a los artículos del proyecto de Constitución Local del 30 de noviembre al 10 de diciembre, a partir del acuerdo adoptado por la mesa de consulta, a fin de dar oportunidad a algunas comisiones que tienen una mayor carga de trabajo, el desahogo de las audiencias, análisis y dictaminación de sus iniciativas.
Y, el que de plano está muy temerario es Alejandro Encinas, presidente de la Mesa Directiva, quien dijo que la discusión del Proyecto de Constitución de la Ciudad de México ¡va al 48 por ciento!
Pues, sólo les quedan como 60 días para terminar la Carta Magna capitalina, y no se ve como le harán. Ante tantas faltas de constituyentes – al igual que con los faltistas en la ALDF-, las Comisiones sesionan incluso en fines de semana –los asambleístas dos días a la semana- y los horarios se han extendido al cierre hasta medianoche y no a las 20 horas, como se realizaba.
En fin, al parecer todo indica falta de seriedad de estos políticos, principalmente de los que vienen de las Cámaras de Diputados y de la de Senadores.
Entre los más faltistas están: César Camacho –priista- que dice ser muy serio con esta responsabilidad; Federico Döring y Santiago Taboada, grises ex asambleístas, equilibristas vestidos de azul; Mariana Gómez del Campo, otra panista que uso la ALDF como trampolín; Carlos Alberto Puente, un “Juanito” verde; Lorena Marín, priista muy ocupada en otros menesteres; Ismael Figueroa, solo una “llamarada” el bombero independiente; Damián Alcázar, solo una vez “trabajo” el morenista y, Horacio Franco, perredista que no quiso dejar la flauta y mejor se fue y en su lugar llegó Isidro Cisneros, ex presidente del IEDF.
Pero, el descaro de la ausencia no es exclusiva de los constituyentes, también se da en la ALDF, ya que las sesiones se han visto casi desiertas y cuando se alargan por la infinidad de propuestas y los “debates”, a muchos les da por retirarse.
En la Asamblea local Leonel Luna ordenó descontar a los faltistas un día de dieta, pero en el caso de los constituyentes, ¡no procedería!, porque tanto diputados y senadores federales designados, siguen sesionando en sus respectivas Cámaras y de ellas dependen sus salarios.
Igual sucede con los Asambleístas con licencia. Y, en el caso de los que no son legisladores con licencia, al parecer les pagan sus partidos. En el Constituyente no hay paga. Es trabajo gratis.
Y, ¿no habrá descuentos por retrasos y abandonos en las sesiones de la ALDF?
La misma gata, nada más que revolcada
Santiago Creel Miranda, coordinador de la fracción parlamentaria del Partido Acción Nacional (PAN) en el Constituyente, acusó directamente a Mancera y a su grupo de asesores (te hablan Manuel Granados) por tardarse más de un año en realizar la iniciativa de la Constitución de la Ciudad de México y que ahora los diputados constituyentes tengan poco tiempo para presentar iniciativas y reformas.
Sin embargo, la perredista Alejandra Barrales Magdaleno, le echo la culpa al retraso de los trabajos en el Constituyente, a las inconformidades de los artículos transitorios de la nueva Constitución local, por lo que no se aprecia su pronta aprobación (sic).
Inclusive, se atrevió a afirmar que no es un asunto de tiempo, sino de fondo. Y, para ella, lo más importante es obtener una Carta Magna que contenga beneficios para la sociedad de la capital del país. ¿Cuál sociedad? ¿Cuáles beneficios? ¿A qué se refiere?
Lucha sorda por el poder
Igual que el Constituyente, están a la deriva en la ALDF y en la designación de la Comisión en Defensa de los Derechos de los Periodistas. Dicen que en una de sus últimas reuniones –que se disponían a votar consejeros-, los superaban feministas envueltas en banderas de derechos humanos. Pero, lo lamentable, fue que se descubrió que está de por medio un millonario presupuesto.
En tanto, siguen los despidos en medios informativos; aumentan las demandas laborales, y las agresiones a los periodistas en ejercicio de la profesión se dan cada vez más. ¡Vaya incongruencias!
