Ensamble Askanyi, fusión de sonidos europeos y africanos en el 44 Festival Internacional Cervantino

La música del ensamble Askanyi es un puente entre las culturas y una forma de hacer diálogo, describió Sebastien Paz Ceroni, integrante de la agrupación, la cual por primera vez se presentará en México, en el marco del 44 Festival Internacional Cervantino.
La tarea de la agrupación –integrada por cuatro músicos y cuatro cantantes formados en el ámbito musical en naciones europeas y africanas- ha sido crear un sonido que logre una mezcla entre lo clásico y folclórico para reflejar la diversidad de la sociedad contemporánea, comentó el violinista en videoconferencia.
Adelantó que en la presentación se mostrará lo más representativo de su repertorio, el cual se basa en una selección de piezas vocales de cinco compositores que han reinterpretado la música africana, la cual aborda cuestiones filosóficas, espirituales y humanistas.
“En Guanajuato se escucharán los cantos de la República del Congo, composiciones de Fredy Massamba, que se refieren a la vida y la muerte, así como de otros que abordan trágicos acontecimientos, como los ocurridos en Ruanda y Burundi. En nuestras composiciones se escuchan temas universales que se presentan en todas las culturas, como qué es la vida, quién es Dios o qué creemos que hay después de la muerte”, explicó.
Sebastien Paz Ceroni dijo que el trabajo del ensamble consiste en combinar las voces de los cantantes con un cuarteto de cuerdas. “Es un proyecto único que mezcla armonías clásicas con la polifonía típica de los cantos del Continente Africano. La música que tocan los africanos y europeos es diferente, pero tenemos temas universales que es importante poner en el centro de lo que hacemos”, apuntó.
Comentó que la polifonía entre cuerdas y voces lo que busca es tener un equilibrio importante y simbólico. “En este mundo donde existe toda la mezcla de fusiones, es lógico que haya encuentros musicales entre culturas. La música y su lenguaje es universal, Askanyi trata de despertar una forma de expresión”, apuntó Sebastien Paz.
Para explicar su propuesta musical y origen, el violinista se remontó a cuando el cantante, compositor y guitarrista Jupiter Diop interpretó Zikr, un cantó espiritual musulmán. “Los sonidos me parecían del estilo barroco y de escucharlo me imaginé una versión con violonchelo. Al hacer la grabación sabíamos que sería algo espectacular, pues se podían reconocer las tradiciones africanas, por un lado, y la clásica de Europa, por otro, y seguimos en ese encuentro”.
Expuso que antes de entrar a un estudio a grabar su primer material, primero se realizó una investigación de la composición, misma que tardó tres años. “Tuvimos que averiguar cómo acompañar los cantos africanos con los europeos. La principal dificultad que tuvimos es que la música africana en su esencia es percusiva, lo que teníamos que resolver de una forma u otra, ya luego pasamos a la práctica”.
Paz Ceroni describió la propuesta de Askanyi como música nueva y actual, con raíces en Europa y África. “Lo que hemos hecho es traducir de una manera personal cantos que provienen de África. Nuestro repertorio se constituye de composiciones de Jupiter Diop y Fredy Massamba, pero también tenemos piezas a las que sólo les hemos realizado arreglos de acompañamiento de cuarteto.
Los integrantes son, por la parte vocal: Jupiter Diop (cantante, compositor y guitarrista), Fredy Massamba (cantante y percusionista), Ni-cole Letuppee (cantante) y Marie-Ange (cantante). En las cuerdas: Esther Lambrechts (violinista), Sebastien Paz (violinista), Ma-rijn Thissen (violista) y Robrecht Kessels (chelista).
El ensamble Askanyi, nominado al Salón de la Música Africana en 2015 y al premio Octavas de la Música 2016 en la categoría World Music, se presentará en la 44 Fiesta del Espíritu el 5 de octubre, a las 12:00 horas, en el Templo de La Valenciana, en Guanajuato.
Estrenarán La ciénega de las garzas, una reflexión sobre el miedo al mundo exterior

Eleazar e Irene forman una familia feliz, junto con su pequeña hija Amelia, sin embargo el contexto de inseguridad en el que viven afecta el interior de la armoniosa familia.
Este es el hilo conductor de la puesta escénica La ciénega de las garzas, montaje de Tepalcates Producciones, AC, escrita por Camila Villegas y dirigida por Alberto Lomnitz, la cual tuvo su reestreno en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico.
La historia realizada con el estímulo fiscal del artículo 190 de la LISR (Efiteatro) tiene como sede Guachochi, Chihuahua, ahí la familia armoniosa parece vivir gratas experiencias, pues visitan con regularidad un pantano donde anidan las garzas y verlas tanto provoca que la pequeña Amelia quiera volar como ellas, aunque también le causan pesadillas en las que las aves amenazan con comerla.
Eleazar piensa que es lamentable la violencia, pero se consuela al decir que esa suerte le tocó vivir y hay que seguir adelante; mientras que Irene carga con la desaparición de su hermano y no está de acuerdo con ese contexto social. Ambos se contraponen pero tratan de ser felices junto a su hija Amelia.
La puesta de manera poética hace una exploración de cómo el entorno de inseguridad, donde hay violencia y desaparecidos, puede afectar lo más privado de la familia, pues Amelia debe ir a la escuela, pero el temor de Irene, de que algo le suceda, le hace mantener a la niña encerrada, a escondidas de su padre.
El espectador además de disfrutar las actuaciones puede ver en escena una escenografía sencilla, llena de sonidos campestres, así como música y canciones, a través de las cuales se descubren las causas de los miedos de Irene, pues su hermano tiene un año desaparecido y con todo el dolor se ha resignado a pensar que no lo volverá a ver.
Amelia busca a su tío, parece hablar con él, desde la desaparición ella no puede dormir, tiene pesadillas, pero recuerda que él se encargaba de acostarla y contar historias con marionetas.
El montaje es un conjunto de recursos en el que también hay títeres y metáforas escénicas, los cuales proponen interpretar y pensar el contexto actual del país desde la intimidad de una familia donde el temor ha sido mediador de su rutina y alegrías.