Elba Esther, secuestrada por el gobiernito
El secular acatamiento a la expresión kantiana de que, dentro de un Estado de Derecho, la autoridad sólo debe hacer aquello que la ley le autoriza, sin poder prejuzgar, menos interpretar sobre las motivaciones del espíritu legislativo, aquí en México es letra muerta. La sevicia, la venganza y la ponzoña de la corrupción son las consignas preferidas de los mexiquenses en el sillón de mando… ¡que ya parece banco de pulquería!