¿Golpe de Estado? ¡Ellos mismos se lo propinaron!
Nuestro sistema jurídico está absolutamente corrompido desde sus entrañas, bien lo sabe usted. El mayor tribunal mexicano, la llamada Suprema Corta de Justicia se ha convertido en una caverna de pequeños ministros recomendados por un extraño enemigo, que no sólo desconocen las leyes, sino que se venden al mejor postor, el que siempre ofrece más dinero por las sentencias.