TRAS BAMBALINAS. Fatalismo, determinismo y mentiras

Por JORGE OCTAVIO OCHOA. El régimen está desesperado por hacer creer a los mexicanos que la contienda está definida y que la presidencia de la República quedará en manos de Morena, al igual que el Congreso de la Unión.

Esa es la última gran mentira conque cerrará su mandato Andrés Manuel López Obrador, sabedor del riesgo en el que está sentado. No hay nada más lejano de la realidad que esa percepción de que la suerte está echada.

Sigue latente el dato: 75% de los mexicanos no votó por AMLO en el 2018 y hoy el volumen de animadversión es mayor. Hay 45 millones de votos flotantes, que la 4T buscará ROBAR. Ese es el riesgo que viviremos como nación.

Otra gran mentira: el apoyo que dice brindará a los damnificados de Acapulco. Y para ello quiere culpar al Poder Judicial de lo que falte, a sabiendas de que los 16 mil millones de los fideicomisos están en litigio por demanda de los trabajadores.

Mentira tras mentira, ahora afirma que la ministra Norma Piña “se echó para atrás”, pese a que ésta sólo ofreció iniciar un diálogo institucional, mismo que el Senado le negó cuando ella ofreció ir al pleno antes de que aprobaran el Presupuesto.

Lo que Morena y la 4T no dice, es que para el año próximo se destinarán casi 300 mil millones de pesos a la SEDENA, y sin que se le tocara un pelo a los 90 mil millones con los que cuenta en FIDEICOMISOS.

Para reconstruir ACAPULCO, en términos reales, por el momento hay CERO PESOS CON CERO CENTAVOS y en la carretera desde la Ciudad de México, entrando al puerto, se puede ver a la gente pidiendo comida, agua. Apoyo.

Aún así, existen muchos mexicanos que creen que en el ánimo del presidente hay “buena fe”, aunque los hechos muestran todo lo contrario. AMLO se atascó en un camino lodoso, pero nunca regresó a una carretera para verlos cara a cara.

Con su discurso, lo que ha tratado de infundir es una especie de fatalismo, de determinismo, para que todos sientan que el futuro está definido. Eso es lo que hace la PROPAGANDA inventada en la Alemania nazi.

Ese fatalismo o determinismo, es lo que inconscientemente, comunicadores influyentes como Ciro Gomez Leyva y Joaquín Lopez Dóriga infunden en el ánimo de la sociedad, con sus prisas por el lanzamiento de candidatos.

Es lo que los psiquiatras califican como Determinismo Epistémico según el cual, si se conoce cualquier hecho futuro de antemano, entonces debe ocurrir tal hecho inevitablemente. Eso es lo que impulsan esos ínclitos comunicadores.

Cada vez que ellos afirman que Claudia Sheinbaum es la virtual ganadora de la elección presidencial, porque así lo dicen las encuestas, abonan a la posibilidad de que el régimen manipule, compre, coaccione el voto y torpedee a las instituciones.

Peor aún es preconizar esas afirmaciones, cuando vemos que las encuestas sólo sirven para la maniobra y la conducción, como se demostró en el caso Omar García Harfuch, donde el resultado de estas no pudo contra la voluntad de AMLO.

En los hechos, no hay nada definido y si esa marea, de más de 40 millones de votos indecisos se define, el panorama y la historia puede cambiar diametralmente. El discurso y el mensaje de los comunicadores debe ser ¡SALGAN A VOTAR, CARAJO!

Es falso que esté todo definido. No se ha decantado el resultado de los procesos internos de candidatos de Morena, que se dio a conocer apenas este sábado, en medio de rupturas internas, como las de Morelos, Puebla, Tabasco.

De hecho, como habíamos dicho aquí hace dos semanas, la caída de Omar García Harfuch representa una primera gran derrota para la candidata presidencial, porque el mensaje contundente de AMLO es “aquí mando yo”.

Claudita no manda ni en la capital que gobernó y eso abre un enorme boquete en las aspiraciones morenistas, sobre todo por las ofensas que se registraron, no sólo contra “el policía”, sino contra ella.

Primero le vaciaron el Estadio Azul y luego en la Arena Ciudad de México, la callaron cuando ella les pedía “unidad” y los Brugadistas le espetaban: “¡Utopía, utopía!”. Por más que digan, no fue su decisión y, en todo caso, le demostraron la fuerza.

El rostro de los “duros” en Morena, lleva la ventaja interna, pero no la nacional. Cada día son más y más datos que los hunden. El reciente huracán “Otis” todavía no ha terminado de dar coletazos.

La inopinada Declaratoria de Suspensión de la Emergencia, a tan sólo 2 semanas del siniestro, tiene realmente sorprendido al mundo entero. Sobre todo por la inhumana forma en que se enfrentó desde el principio la llegada del huracán.

El Ejecutivo Federal metió al Congreso de la Unión en una trampa, al aprobar un Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para el 2024, que no etiqueta recursos para Acapulco ni Coyuca de Benítez, pero sí dinero que está en litigio.

Por el momento, se tienen acumulados 290 mil millones de pesos de desvíos, en cuentas públicas de 4 años de gobierno de López Obrador, de las que no se ha aclarado nada. Botón de muestra: SEGALMEX.

En este “tiempo de zopilotes”, como le gusta decir al mandatario, tampoco se ha contemplado la emergencia médica que se avecina, pues empieza a registrarse una nueva oleada de influenza estacional, que será una temporada de mucho frío.

En las situaciones actuales, hay una evidente incapacidad del régimen para dar respuesta a la demanda médica y hospitalaria en el país. Para un simple examen de próstata, se tienen que esperar meses. No se diga para tratamientos de cáncer.

Existe un gran hoyo negro, respecto al aviso de que en diciembre se inaugura la “Gran Bodega de Medicinas”, anunciada por el presidente, cuando no tiene siquiera los refuerzos de la vacuna contra el Covid19.

Peor aún: hay una nueva revelación de la ONG “Prisioners Defender”, según la cual 60 médicos cubanos que llegaron a México son militares, miembros de la inteligencia de aquel país, que no cuentan con especialidad alguna.

Puestas, así las cosas, nadie puede vaticinar lo que ocurrirá en junio del año próximo. No se sabe el saldo final de las Cuentas Públicas de AMLO, ni el volumen final de muertes por violencia del crimen organizado.

Se conocerá también la brutal cantidad de desaparecidos en México durante este sexenio, las muertes por enfermedades, donde el Covid19 habrá cobrado más de 800 mil, sin contar cáncer y obesidad.

Está por verse también, la manipulación y control que ejercerán en estados y municipios los cárteles del narcotráfico, a la luz de evidencias de sus nexos con políticos de alto nivel como Félix Salgado Macedonio y Evelyn Salgado.

En Estados Unidos existen todavía carpetas y revelaciones de lavado de dinero y corrupción en los primeros círculos del poder en México, que saldrán a flote en el marco de la sentencia a Genaro García Luna.

Tampoco sabemos el tamaño del déficit con que terminarán Dos Bocas, Tren Maya, AIFA, pero lo que si sabemos es que esta generación no los verá operar con ganancias. Quizá por allá del 2050.

Todos estos, son petardos que nadie puede desestimar. Con todo respeto, Claudia Sheinbaum no es la ganadora segura que los comentaristas dicen. Está maniatada, controlada, a expensas de la figura de López Obrador.

El sólo brinco alambrista de Arturo Saldívar, de la Suprema Corte a su equipo así lo demuestra. Le colocan un grillete de peso, que tratará de concluir la “Reforma Judicial” que intentaba cuando lo quiso imponer AMLO 2 años más.

Queda doblemente debilitada, porque parte de los ministros obedecen a AMLO; otros están con Norma Piña y todos ellos mantienen una confrontación legal con la 4T, porque no podrán desaparecer los 13 fideicomisos.

Por si fuera poco, Claudia no acaba de hacer “click” con las masas. No tiene el arrastre ni el carisma de López Obrador y para colmo, se ha plegado al estribillo y hasta la forma de hablar de aquel.

Esto ahondará sus carencias al momento de los debates. Ella no es una líder magnética innata, como lo fue AMLO. No tiene la habilidad, el ingenio ni la rapidez mental de Xóchitl Gálvez, con quien ya quemaron sus principales dardos de ataque.

En una campaña a cielo abierto, todo esto se magnifica. El acarreo para Claudia tendrá que ser masivo, descarado, muy costoso; y el dinero, como la estupidez, difícilmente se pueden ocultar.

Sí, puede ser que Xóchitl Gálvez, tenga un pesado lastre con figuras como “Alito”, “Chuchitos” y “Markitos”, o Vicente Fox, No abonan, estorban y no sirven de nada pero, como ya se vio, los va dejando atrás.

Pero, el presidente está tan nervioso al fin de su mandato, que ha empezado a cometer errores graves, como se vio en toda la ruta crítica de la desgracia en Acapulco. Quizá Gatell se equivocó y los muertos sí votan.

 

 

 

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