TRAS BAMBALINAS. La insoportable levedad del ser… cínico

Reportero, cronista, columnista durante más de 30 años en los periódicos EL DÍA, UNOMASUNO, EL UNIVERSAL, QUADRATIN. Asesor de Comunicación Social en la antigua Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) hoy Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) y asesor de la Dirección en Jefe del Registro Agrario Nacional (RAN) hasta diciembre del 2015. Especialista en manejo de redes y estrategias de comunicación masiva. Licenciado en Periodismo en la Carlos Septién García, con estudios en Relaciones Públicas y Comunicación de Masas en la Universidad Latinoamericana.

Por Jorge Octavio Ochoa. Se queja de la censura, en medio de una asonada que dejó 4 muertos en el Capitolio.

Pero cuando la crítica es contra él, o la 4T, su aparato de Comunicación Social suprime los mensajes incómodos en menos de tres segundos.

Lo que ocurre en México empieza a rayar en lo inaudito. Sólo comparable con los peores tiempos del priismo, a partir de 1968.

La soberbia, se convierte en modo distintivo de muchos representantes de la 4T, encabezados por el propio presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador.

En medio del debate sobre las campañas electorales, el mandatario volvió a arremeter contra los medios, incluidas las redes sociales.

Aquel discurso de la izquierda, sobre el uso abusivo de los medios hoy está rebasado precisamente por las mismas razones:

Se empieza a documentar, por todas partes, un cínico uso del poder presidencial, no para acallar adversarios, pero sí para ocultar la información.

Paradójicamente, el Jefe del Ejecutivo, que tanto reprocha a los de antes, empieza a reservar expedientes para que los del futuro no lo investiguen.

Está documentado. El actual gobierno ha ordenado que se reserven por 5 años, varios casos:

  • Reserva los contratos sobre la compras de vacunas para Covid19
  • Fonatur reserva por ese lapso los estudios clave sobre el Tren Maya
  • Reserva el plan maestro del aeropuerto de Santa Lucía
  • Reserva datos sobre la venta del avión presidencial
  • Reserva 5 años el fallido operativo del “Culiacanazo” y caso Ovidio
  • SFP reserva la información sobre venta del acero del NAIM
  • Reserva información de las ordeñas a Pemex, por “seguridad nacional”
  • Reserva informes del caso Tlahuelilpan
  • Reserva 5 años informes sobre coberturas petroleras

Es una cauda de irregularidades, en el gobierno más opaco desde que se creó el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI).

Más del 80% de las compras del gobierno se han hecho sin licitación y en sospechosos concursos en los que se beneficia a empresas específicas.

Ese es el caso del estadio de beisbol de su hermano, Pío López Obrador, al que en plena pandemia, le otorgaron 89 millones de pesos.

Lo mismo ocurre con la sospechosa concesión de contratos a la Aseguradora Azteca, de Salinas Pliego, que cubre todos los bienes de la SEP.

López Obrador abre sospechas maniqueas sobre el uso de las vacunas, pero desprecia la estructura del IMSS y crea brigadas de “Servidores de la Nación”.

Lo peor: públicamente dice que sólo aquellos que pertenecen a la primera línea de combate a la pandemia, serán vacunados, pero ya incluyó a esos “servidores”.

Ellos no vacunan, no saben absolutamente nada de enfermería. No tienen tareas de seguridad. Sólo anotarán nombres y llevarán conteo de “beneficiarios”.

Manipulación, es la conclusión evidente a la que se puede llegar. Ahora habla de censura, y pretende crear su propia red social, como si la pandemia no existiera.

Las benditas redes sociales perdieron su encanto bajo el crisol de la crítica. La intolerancia va también contra los órganos autónomos, todos aquellos que le impliquen rendir cuentas.

Es, como hemos dicho aquí más de 10 veces, una involución a la peor época del priismo, del presidencialismo insultante y partido único.

Todos son corruptos, hasta que no se comprueben sus lealtades. Pero el estadio de beisbol es “un programa de intervenciones urbanas en ciudades fronterizas”.

Esa es toda la explicación que tiene a bien brindar el presidente, porque “el movimiento soy yo”; el Estado soy yo, el poder soy yo.

Y el reto insolente: “Seguiré subiendo mensajes al face…”

Más que una caricatura, hoy los cartones son verdaderos mensajes que reflejan la división imperante en el país.

El dibujo de Calderón este fin de semana, es literalmente demoledor:

  • “Se elogia sin pudor al autócrata, pero pichicatea la felicitación al demócrata”
  • “Se llega a la ignominia con tal de firmar un acuerdo (T-MEC) pero ahora viola sus términos

Y por ahí sigue la crítica del caricaturista. Otro de ellos, La Torre, dibuja la palabra “Fraude”, escrita con cilindros de oxígeno.

La sociedad está molesta… y dividida. De continuar así las cosas, las próximas elecciones intermedias serán una carnicería.

El mal augurio para el presidente y su partido, Morena, es que el último sainete en torno al caso Cienfuegos empieza a sacar lumbre, pero entre los suyos.

Varios de sus ideólogos se quedaron “colgados de la brocha” a causa de las señales cruzadas de su jefe máximo.

En las primeras horas de la detención del generalazo, López Obrador quiso exhibir con ello la corrupción “de los de antes”.

Pero tras la evidente indignación del estado mayor de las Fuerzas Armadas, tuvo que recular, corregir, aclarar e intervenir. Fue tarde.

Mario Delgado, actual líder nacional de Morena, se precipitó a festinar entonces:

“El caso Cienfuegos exhibe la descomposición con Enrique Peña Nieto y Calderón”.

Hoy ha tenido que guardar un pesado silencio, mientras otros estrategas, columnistas y proclives a la 4T no dejan de expresar su sorpresa.

La exoneración abierta y fulminante del ex secretario tendrá sus costos. Sobre todo, porque ya está a la vista de todos, el favoritismo hacia el factor militar.

No por nada, hoy la Secretaría de la Defensa tiene un presupuesto, equivalente al de 8 secretarías de Estado.

Pero ustedes no se preocupen, vamos bien; sí, muy bien, dice aquel.

 

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