TRAS BAMBALINAS. LA RUPTURA QUE VIENE

Por JORGE OCTAVIO OCHOA. Nuevo León se ha convertido en estos días, en el gran laboratorio de la disputa por el poder que el próximo año se desatará en México.

Es el momento justo para los mexicanos, de poner en la balanza el riesgo de quedar a expensas siempre de las ambiciones personales de los políticos o dimensionar la importancia de tener instituciones sólidas e incuestionables-

El vacío legal siempre será pasto seco para el estallido, el incendio, el caos y la anarquía. En el caso Nuevo León, el asunto es aparentemente simple y claro: el Congreso local tenía la preminencia para decidir al interino.

El vacío legal que ahora queda, es el capricho de Samuel García, al anunciar su regreso al gobierno del estado, después de que los diputados locales tomaron protesta a un mandatario interino.

Impedir el regreso de García Sepúlveda, implicaría el inicio relámpago de una demanda de juicio político contra el mandatario por las razones que usted imagine, que puede arrancar por uso indebido de recursos del erario del estado.

Es un aparente fracaso para Movimiento Ciudadano, que todavía tiene la posibilidad de lanzar un candidato sorpresa, o simplemente plegarse y adoptar el papel que de por sí ya le daba la opinión pública como comparsa de Morena.

La única figura que podría cambiar diametralmente el derrotero de ese partido, se llama Luis Donaldo Colosio Riojas, actual alcalde de Monterrey. Pero ya vimos hace unos días lo que él opinó respecto a la candidatura y las ocurrencias de Samuel.

Pero lo que son las cosas: en su disparatada y obsesiva carrera por el poder, el llamado “Fosfo”, le falta el respeto a sus compañeros de partido y a su compadre Luis Donaldo al adelantarse como candidato para el 2030. ¿Según quién?

El hecho es que, sí, fue una gran comedia lo de Nuevo León. Nadie sabe aún como fue que, de la noche a la mañana, se le ocurrió a Samuel García y Dante Delgado, que ellos podrían encabezar el asalto a la presidencia de la república.

Sin más ambages, fue una candidatura ñoña, plagada de ocurrencias, bajo el pretexto de que “eso es lo que les gusta a los jóvenes” y bajo la idea de que ahora la política es el mundo de los “influencers”.

Es con ese tipo de teorías, como los partidos políticos han empezado a bordar sus precampañas rumbo a los comicios del 2024. Con el bombardeo de ideas rápidas, cortas, basadas en la denostación, el ataque, el insulto, la descalificación.

Las redes sociales y el mundo digital, serán los instrumentos y el escenario de la nueva dialéctica de lo que ellos llaman “el mundo disruptivo” de la política, donde la segmentación de las preferencias será definitoria para junio próximo.

Es evidente que, al margen de las encuestas, que en estos momentos sólo enriquecen a los que las elabora, al régimen establecido, le ha quitado el sueño el destino que pueda tener el voto de las vilipendiadas clases medias.

Aquella expresión del presidente López Obrador sobre el “aspiracionismo” de los clasemedieros, empieza a tomar un peso específico en la contienda porque, constituyen junto con los jóvenes, parte de los 60 millones de votos indecisos.

Por eso es que, desde la Presidencia de la República, se alentó la candidatura de García Sepúlveda, para así dividir el voto, y disminuir la posibilidad de que Xóchitl Gálvez lo capte, ante la evidencia de que Claudia Sheinbaum ya no dará más.

Triunfalistas o falsarios, los morenistas insisten en empujar la estrategia del Determinismo Epistémico según la cual. si las cosas parecen definidas desde ahora, es porque así ocurrirán. ¡Falso!

Ni ellos, ni los adversarios, deben olvidar un momento, que la candidata oficial, por muy arriba que vaya, nació con varios lastres a cuestas y sigue siendo vista, aunque suene grosero, como La Corcholata, porrista, abanderada del continuismo.

El suyo, se insiste, es un bastón sin mando y sin indígenas, porque todo el proyecto transexenal ya está escrito y ella tendría que obedecer y cumplir todos los compromisos que aquel dejó

Entonces, dicho en pocas palabras, tiene que dejar de ser LA CORCHOLATA. Pero si a ella le parece poca cosa ir a Palacio, a escondidas, “a dejar unos papeles”, es porque ella está dispuesta a la sumisión.

Mire, la política es dura. Ella pronto tendrá que azotar el látigo para marcar distancias, porque hay millones que piensan, sienten o creen, que ella será tripulada, manipulada o mangoneada por los militares o por los hijos de AMLO.

Por el otro lado, a Xóchitl Gálvez también no le queda de otra. Debe convertirse en la figura rupturista, estrambótica y gritona, que se pronuncie todo el tiempo contra la militarización, contra el machismo y el abuso del poder.

En términos boxísticos, deberá hacer una pelea cuerpo a cuerpo, con ganchos a la mandíbula, al hígado y a la cabeza. AMLO tiene muchos puntos débiles y las cuentas de la Auditoría Superior de la Federación así lo indican.

El Lópezobradorismo tiene mandíbula fuerte, gracias a sus seguidores, pero las asignaciones directas, la reserva de información por “motivos de seguridad nacional” y la absoluta opacidad, puede ser el uppercout que pueda noquearlo.

La oposición tendrá que colocar a Claudia en un round de sombra, en el que pelee contra sus propios fantasmas, principalmente el de la docilidad, la aquiescencia, la obediencia y la disciplina frente “al gran patriarca”.

Luego, ella misma tendrá que responder por todos los errores, horrores, omisiones e infamias cometidas, empezando por la pandemia, los niños con cáncer, las madres buscadoras y la desgracia de Acapulco.

También volverán a salir un cúmulo de expedientes clasificados, sobre los gastos de su familia, los vínculos con empresarios poderosos y de nuevo cuño, la entrega de empresas y miles de millones de pesos a las fuerzas armadas.

Puestas así las cosas, insistimos en que no debe hacer mucho caso a las encuestas, menos a esas como la de El Universal, que pierden credibilidad cuando la hija de Juan Francisco Healy Ortiz es parte del equipo de campaña de Claudia.

En suma, en el arranque de las precampañas, hay un paralelismo entre las dos aspirantes a la Presidencia: ninguna ha logrado una imagen propia, que se catapulte por encima de los partidos.

Si Xóchitl Gálvez no logra distanciarse de ALITO, MARKITO, CHUCHITO, FOX y CALDERÓN, su suerte, entonces sí, estará echada. Cada vez que ellos hablan le restan al menos 5 puntos y se vuelven como una calentura mortal.

Mientras tanto, otra vez “como anillo al dedo”, la convulsión política en Nuevo León le sirve a AMLO como laboratorio de pruebas para medir la presión social de cara a los comicios del año próximo.

En medio de la disputa política, vimos a una sociedad aletargada, adormecida, incrédula ante la rebatiña de los partidos; como si fuera algo lejano que no le atañe. No hay las expresiones de exigencia en uno u otro sentido.

Entonces pareciera que somos una gran manada, bruta, un gigante noble que sólo sonríe, pero no entiende. Es una bestia que está en espera de un nuevo líder de la manada, que marque una ruptura.

Por un lado, está esperando que Claudia se deslinde de la paternidad del presidente: por el otro, una Xóchitl que ponga punto final a la pretensión de debilitar al Estado para dejar el poder a las Fuerzas Armadas.

Nada está definido aún. Tan no lo está, que AMLO tuvo que propagandear una entrevista de Claudia en un periódico tabloide, porque ella no acepta entrevistas con Ciro, Joaquín o Pepe Cárdenas, hoy por hoy líderes de opinión por excelencia

Su reciente visita, que quiso ser furtiva, a Palacio Nacional así la muestra, como una candidata endeble, sumisa, plegada a las órdenes de un tipo que está al cuarto para las 12 de dejar el poder, pero sigue dando órdenes.

 

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