TRAS BAMBALINAS.- ¿Y por qué la IP no? ¿Qué esconden los partidos en las licitaciones?

Por Jorge Octavio Ochoa

En el colmo de la abyección, evidenciando para quien trabajan, partidos políticos, diputados y senadores reprochan la repentina medida de incluir al sector privado en la llamada “3 de 3”, pero la pregunta que surge de rebote es: ¿y por qué no?

En el fondo del debate, el uso de los recursos públicos es lo que está en juego y toda empresa que concursa por licitaciones para recibir esos dineros, tiene que dar a conocer muchos datos fundamentales que por ley se le piden.

De hecho, cada empresa tiene que comprobar su capacidad para prestar tal o cual servicio, acreditar su experiencia y expedir las mediciones del éxito en su trabajo. En un país libre y democrático así debe ser.

Sin embargo, el repentino berrinche de algunos empresarios llama la atención y pone a flote la punta del iceberg que vincula los intereses de los tenedores del dinero con los tenedores del poder político.

Los partidos políticos se ven amenazados incluso en ese rubro, pues muchos acaudalados de ahora, empezaron sus negocios a través de imprentas, fábricas de maquila, subcontrataciones que les han redituado un flujo de negocios permanente.

Por qué no, por ejemplo, exigir al Gobierno del Distrito Federal que nos diga el nombre de la empresa o las empresas a las que se les concesionó el uso de los pasos a desnivel en importantes vías vehiculares para colocar novedosos anuncios publicitarios.

¿Quiénes? ¿Cuánto pagaron por la concesión? ¿Cuándo, cómo y con quiénes tuvo que concursar para ganar la concesión? ¿Tiene o no vínculos con personajes de la política? El hecho es que hoy muchos apellidos como Hank son la muestra lamentable del uso del poder para los negocios.

SE ENCUERAN SOLOS

Este debate, surgido apenas la semana pasada, lo único que ha hecho es evidenciar a partidos de todos los colores vinculados con el dinero y que hoy se dan por sorprendidos de que PRI y PVEM hayan reconocido que hay corruptores en el sector privado.

De hecho, los recientes cambios para acabar con la corrupción en México no podían dejar fuera al sector privado. Ellos saben perfectamente, porque se han quejado muchas veces, que los funcionarios les piden “moches” o cuotas de hasta 30% por permisos y concesiones.

¿Por qué ahora el enojo? ¿Pues no querían transparencia y legalidad? ¿A qué le tienen miedo? ¿Qué esconden?

Algunos empresarios, como Gustavo de Hoyos Walther, al frente de la Coparmex, han tenido una inesperada participación  promocionar el voto, empujar a la #Ley3de3 o en la condena al vandalismo de la CNTE. ¿Ahora que los vincula y los toca no les gusta?

El viceoordinador del PRI en la Cámara de Diputados, Jorge Carlos Ramírez Marín, señaló que calificar de “vendetta” la Ley de Responsabilidades de los Funcionarios Públicos, también llamada 3de3, como lo aseguró Miguel Ángel Mancera, solo agrede “como si se tratara de un pleito callejero”, por lo que pidió que “no se caiga en ese absurdo”.

El hecho es que, efectivamente, si hay una ciudad en la República que debe transparentar sus actos es la Ciudad de México. ¿Cuántos puestos de ambulantes, cuántos espacios de publicidad, cuantos terrenos debajo de puentes vehiculares se han concecionado? ¿A quiénes?

No hay claridad. Y sí, quizá al PRI se le pasó la mano en su arrebato de venganza, pero no sale sobrando tomarles la palabra y meter de una vez al aro a todos los que se han beneficiado de estos acuerdos y vendettas del poder.

VÍNCULOS MAFIOSOS

Y sí, las cosas en México se están poniendo feas. Como señalamos aquí la semana pasada, los vientos de violencia empiezan a formarse, amenazando con la formación de un huracán. Los grupos políticos dentro de los propios partidos están liberando sus demonios.

En el PRI ya se ve el enfrentamiento entre el grupo de Osorio Chong y Manlio Fabio Beltrones. El segundo acusando de la desgracia priista al primero. Mientras, otros se frotan las manos y hay quienes ven la figura del titular de la SEP perfilada para el 2018.

Pero faltan los gobernadores y dentro de este grupo, el PAN tiene también sus propias incógnitas. Muchos de los suyos no estarán dispuestos a impulsar la candidatura de Margarita Zavala como única contendiente. Hay varios más que aspiran.

Del PRD, es un desastre; ni Miguel Ángel Mancera está seguro de querer ir con la bandera del Sol Azteca a una contienda Presidencial. El único que la lleva viento en Popa es AMLO y su MORENA, hasta que se abran los archivos del segundo piso, con todo y lo sucio que hay detrás.

López Obrador tendrá que responder también a las demandas y acusaciones de cientos de perredistas que tuvieron que pagar el “diezmo” de sus salarios para apoyar al tabasqueño mientras éste fue militante y sempiterno candidato del PRD. Hay muuuuuchas pruebas.

Pero detrás del ambiente político habrá que seguir pendientes de los vínculos mafiosos de algunos con el crimen organizado. Los datos que apuntalan tal afirmación: una diputada federal (Lucero Guadalupe Sánchez López, del PAN); un senador de la República (Fidel Demediéis, del PRD).

No olvidar tampoco a Humberto Moreira exculpado por la PGR pese al desfalco de 35 mil millones de pesos que dejó en Coahuila y Alejandro Murat, candidato a gobernador por Oaxaca cuyo padre, José Murat tiene propiedades inexplicables en Estados Unidos.

 

Los tres principales partidos políticos en México vinculados siempre con hechos delictivos que los involucran con el crimen organizado.

OBLIGACIÓN O SUICIDO

Pero cuando los partidos, convertidos en gobernantes vía el voto electoral, se ven orillados a cumplir con sus responsabilidades, nos recetan cada respuesta que dejan a uno con la pregunta a flor de labio: ¿Entonces para qué votaron por ustedes?

El hecho es que en Culiacán, el presidente municipal de Badiraguato, Mario Valenzuela López (PRI), dijo que no se considera “un suicida” por lo que no se internará a las comunidades serranas donde aproximadamente 150 familias huyeron de sus hogares debido a las supuestas disputas violentas que se escenifican entre dos grupos delictivos.

¿No? ¿Y entonces qué hará? Lo menos que debió hacer desde que ocurrieron los hechos, fue pedir la intervención de las Fuerzas Federales.

En fin, la cuestión que mochas o incompletas, las medidas contra la corrupción abren una rendija de esperanza de que México algún día será mejor y todos podremos competir abiertamente por un espacio, sin que el amiguismo y las corruptelas sean las que decidan todo.

 

 

 

 

 

 

 

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