UNAM, acosada por al menos 3 grupos de narotraficantes

El Cártel de Tláhuac tenía más de 20 vendedores de diversas drogas en todos los corredores de la UNAM.
Sin embargo, a la muerte de Felipe de Jesús Pérez Luna “El Ojos”, y la posterior captura de su presunto sucesor, Uriel Isaac “N” El Cochi, esta organización se debilitó y entraron en operación otros 2 grupos
El doble homicidio ocurrido hace unos días en las inmediaciones de la UNAM, apuntan a una nueva pugna por el control del mercado en la máxima casa de estudios.
El mercado de venta de drogas es disputado por tres grupos del crimen organizado, los cuales tienen repartido el campus en cinco zonas, según declaró un testigo ante la PGR.
El diario El Universal informó que se trata del Cártel de Tepito y Los Rodolfos, quienes se disputan el mercado de la UNAM.
Reporte Índigo señala que son el Cártel de Jalisco, el de Tláhuac y Los Rodolfos, quienes ya se repartieron el campus en cinco zonas, frontones, las islas, los bigotes. sherwood y facultades.
Los dos diarios coinciden en que tras la muerte de “El Ojos”, los grupos de narcomenudistas seccionaron Ciudad Universitaria para la venta de estupefacientes.
El punto de venta de droga más importante es la zona de Frontones, que presuntamente lidera un sujeto apodado “El Casco”, el cual moviliza a cerca de 35 “dealers”.
Le sigue la zona conocida como “Los Bigotes”, en alusión a unas esculturas con esa forma que se localizan cerca del Metro Universidad.
En este punto, el responsable de la venta es un sujeto al que apodan “El Flaco””. El tercero es la zona conocida como “Sherwood” a cargo de “El Micky”.
El cuarto punto es el conocido como “Las Islas” en donde venden siete hombres, uno de ellos conocido como “El Pañales” a quien el informante describe como un hombre fácilmente identificable porque tiene la cara tatuada con estrellas de colores, es gordo y greñudo.
En el quinto punto están los vendedores del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), quienes venden en el paseo de las Facultades, en el corazón de Ciudad Universitaria.
En esta presunta mezcla denarcos al interior de Ciudad Universitaria, los grupos emplean a un sujeto al que se le ve recorrer las instalaciones de la UNAM para asegurarse que no se infiltren policías locales ni federales y tampoco reporteros ni investigadores. Le llaman “El Chacal” y fue uno de los “huérfanos” tras la muerte de “El Ojos”.
“El Chacal” se encarga de ubicar y amagar incluso a los estudiantes de Ciudad Universitaria que detectan la venta de droga en el campus y que se atreven a tomar fotografías de los “dealers”.
De inmediato se da la alerta mediante chiflidos que alertan a los dearles, quienes arremeten contra los universitarios al grado de amenazarlos y acosarlos.
No obstante, autoridades capitalinas achacan todo a un conflicto entre bandas de la Delegación Coyoacán
El Universal revela que a la muerte de “El Cochi”, el Cártel de Tláhuac se fragmentó.
Células más pequeñas que empezaron a disputarse los puntos controlados por los de Tláhuac en Coyoacán, Xochimilco, Tlalpan, Milpa Alta y el Valle de Chalco.
Es bajo esta óptica que se siguen las investigaciones del doble homicidio ocurrido hace unos días.
Las identificaciones de los presuntos agresores, que forman parte del expediente CI- FCY/OY1/UI-1/C/D0677/02-2018, así como de las víctimas del viernes pasado, revelan que el Cártel de Tepito y la célula que opera en Xochimilco, identificado como Los Rodolfos fueron los responsables de la gresca.
Información sobre el caso detalla que los de Tepito, una vez que tuvieron conocimiento de la casi extinción del Cártel de Tláhuac y de las ganancias que genera la venta de enervantes en CU, así como los benecios —pues ahí no hay operativos, retenes ni policías alrededor— mostraron interés en ese lugar y empezaron a infiltrar a sus vendedores, uno de estos resultó ser una de las víctimas del pasado viernes.
Sin embargo, las investigaciones de la PGR, a la luz de las revelaciones de un informante anónimo, indican que los tres grupos delictivos que operan en CU, intentaron llegar a un acuerdo para respetar las zonas de venta de “tostis” (bolsas con 15 gramos de mariguana), perico y “philips” (los ácidos), según el código de venta de estos narcomenudistas.
Hasta hace algunos días, los grupos tenían y respetaban un código: no balaceras al interior del campus universitario para evitar la arremetida policiaca.
Sin embargo, hace una semana aproximadamente los narcos de CU comenzaron una discusión por violar las zonas de venta acordadas y el robo de “dealers”, lo que motivó la balacera que dejó como saldo a dos hombres muertos junto al anexo que se ubica entre las Facultades de Ingeniería y Contaduría.
El testigo de la PGR se infiltró durante meses con los vendedores de droga y de ahí sus revelaciones.