Elecciones EE.UU.: Gane quien gane… Nosotros perdemos

Por Yazmin Alessandrini Cada cuatro años se repite la misma historia. Algunos lo hacen de manera discreta y otros de forma sumamente descarada, pero lo cierto es que aquí en México nunca faltarán los gringos wannabe que difícilmente acuden a las urnas cuando hay elecciones en nuestro país, pero que cuando se llega la fecha de decidir quién será el próximo inquilino en la Casa Blanca salen de sus madrigueras para ponerse las camisetas roja y azul en apoyo a los candidatos a la presidencia de Estados Unidos.

Sin embargo, la historia es contundente y más allá de que quien gobierne la nación de las barras y las estrellas, demócrata o republicano, elefante o burro, lo cierto es que a los mexicanos siempre nos acaba yendo como en feria aunque nuestros ingenuos políticos, empresarios y ciudadanos de a pie piensen que nos irá mejor con melón que con sandía.

*** Donald Trump o Joe Biden, ¿usted a quién prefiere, amable lector? ¿Sinceramente su predilección está basada en un real conocimiento de lo que cada uno de estos personajes representa para el futuro inmediato de nuestro país o simplemente se deja llevar por lo que lee o escucha tanto en los medios como en las redes sociales? Y la verdad es que cuando se trata de configurar nuestro criterio a través de lo que señalan diversos analistas (unos a favor del bocazas y otros apoyando al gris exvicepresidente) los supuestos “juicios de valor” de estos especialistas no nos permiten, como mexicanos, confeccionar algún tipo de pronóstico favorable para los mexicanos. Ni para los que vivimos aquí, ni para los que radican allá.

*** Lo cierto es que, gane quien gane, todo se reduce para nosotros a un mero juego de supervivencia. Ni Trump ni Biden son amigos de México y los mexicanos. Ambos tienen su propia agenda y en ellas nosotros no somos ni importantes ni indispensables. Solamente somos sus vecinos, uno de sus múltiples socios comerciales y su piñata favorita cuando se llegan los días de proselitismo y campaña electoral. Si Trump permanece o Biden llega a la Casa Blanca, los dolores de cabeza para nosotros permanecerán, si acaso serán distintos: Los migrantes; el libre comercio; el cáncer del narcotráfico; las amenazas de aranceles si no hacemos lo que nos dicen; la volatilidad de los mercados; los desprecios, los menosprecios y el silencio de nuestras autoridades cuando nos insulten y nos falten al respeto… se trata de una relación compleja, simbiótica, pero de ningún modo va a cambiar ni radical ni benéficamente para México con uno o con otro. La verdad es que esta elección (y todas las anteriores también), me recuerdan mucho aquel slogan con el que promocionaron la película “Alien vs. Depredador”: Gane quien gane… nosotros perdemos. ¿Apoco no?

 

¿CRISIS POLITIZADA?.- Con más de 900 mil casos oficiales confirmados de coronavirus por la autoridad federal y con 91 mil 289 defunciones, bien vale la pena hacer un intento por empatar la retórica presidencial (la cual a diario lleva el mensaje de “no politizar la crisis del COVID”) con las decisiones que se toman para supuestamente inhibir, mitigar y controlar los contagios en México. Por principio de cuentas, más allá de las cantinflescas peroratas del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, lo cierto es que en nuestro país no podemos hablar de un rebrote porque para empezar en estos casi nueve meses de pandemia en ningún momento se ha controlado el bicho. Sí, efectivamente, los casos de contagio y las muertes han disminuido considerablemente si se comparan con los números que se manejaron en julio y agosto, pero en ningún momento se ha tenido éxito concreto y en esta misión y mucho menos podemos jactarnos de que “ya pasamos lo peor”.

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