Siguen secuestrados más de 30 indígenas en Chiapas; silencio y omisión oficial
Al menos 30 ejidatarios indígenas de esta entidad siguen desaparecidos en Chiapas, luego de que el pasado 10 de octubre fueron atacados y levantados por un grupo paramilitar en Altamirano, Chiapas.
Ellos venían de Tuxtla Gutiérrez, tras una reunión con autoridades del gobierno estatal para exigirles la destitución de su actual Concejo Municipal, pero, lejos de obtener respuesta, siguen desaparecidos.
Los sujetos armados, presuntamente están ligados al grupo paramilitar 14 de agosto, que disparó contra los vehículos en los que viajaban los ejidatarios, sin que interviniera ninguna autoridad estatal, municipal ni federal.
Estos hechos son la secuela de lo ocurrido el 29 de septiembre, cuando fueron incendiadas 31 casas en ese mismo municipio de Altamirano, sin que las autoridades estatales o federales intervengan.
Hasta el momento, los más de 30 ejidatarios permanecen en calidad de desaparecidos, aunque en los hechos fueron secuestrados, pero el gobierno estatal no ha querido comprometerse en dicho conflicto.
Ante dicha situación, este jueves cientos de indígenas realizaron una marcha, vestidos de blanco, con pancartas y consignas, para protestar por el abandono en que los mantiene el Estado mexicano.
Denunciaron que hay una disputa por el territorio entre grupos criminales que ha generado enfrentamientos, desapariciones, reclutamiento forzado, asesinatos, extorsiones, despojo de locales comerciales, casas, animales.
Así, al margen de datos oficiales del gobierno federal, comunidades enteras en el sur de México, siguen sojuzgadas por grupos criminales que, en los últimos dos años, han fortalecido su presencia y su poder, como es el caso de Chicomuselo.
Durante la marcha declararon: “Los pueblos y comunidades campesinas, originarias, que en 1994 desde lo profundo de las montañas y selvas de Chiapas gritamos ¡Basta!, ante el abandono oficial”.
Los manifestantes salieron en la fecha simbólica del 12 de octubre, Día de la Raza, pues desde hace 531 años los pueblos originarios y el territorio “fueron saqueados a punta de violencia que ejercieron los países esclavistas y depredadores”.
Marcharon desde el poblado de Chicomuselo, un municipio enclavado en la Sierra Madre de Chiapas, para exigir al gobierno de AMLO y del gobernador Rutilio Escandón, su intervención inmediata para cesar la violencia y que vuelva la paz.
Los grupos criminales no sólo han realizado el desalojo de viviendas y el saqueo de animales, también han empezado a robar recursos minerales Chicomuselo sin que ninguna autoridad, federal o estatal haya intervenido.
Ni diputados, ni senadores, ni la delegación del gobierno federal, ni el cuartel militar, ni la Policía Estatal Especializada, o la Fiscalía del Ministerio Público, o la Guardia Nacional. Nadie, nadie ha intervenido, reprocharon.
Por esta situación, centenares de personas y familias han tenido que emigrar, ya no sólo a Estados Unidos, que era el destino más socorrido, sino incluso a Centro América para huir de las masacres de esos grupos.

