Tanhuato, delincuencia organizada y abuso de autoridad

Tanhuato es quizá la expresión máxima de la descomposición en que ha caído el sistema político mexicano. Es, al igual que Nochixtlán, una zona vedada para las autoridades establecidas. Los criminales gobiernan y violan el libre tránsito a través de controles y retenes donde vigilan quién entra y quién sale.
En Tanhuato había Sicarios que poseían lanzacohetes, similar al que tumbó un helicóptero de la Secretaría de Defensa hace años. Un lanzacohetes antitanques quedó ahí, tirado junto a la entrada de aquella bodega donde se refugió el hombre que buscaba dispararlo. El arma -considerada como uno de los principales antitanques del Ejército de Estados Unidos después de la guerra de Corea- estaba abastecida con un misil Rocket 66 mm.
Sin embargo, cuando las autoridades entraron, fue a través de una estrategia de auténtico exterminio, aplicando la ley fuga sobre 22 civiles presuntos delincuentes, incinerando vivos a 2, con tiro de gracia a otro y una cauda de violaciones flagrantes a los derechos humanos. Tanhuato se convirtió en un enfrentamiento de delincuentes.
Mientras tanto en todo el país continúan los ajustes de cuentas y la confrontación de cárteles de la droga. En Culiacán, en una nueva jornada de violencia, en Mazatlán siete hombres fueron ejecutados, cinco de los cuales fueron encontrados atados de pies y manos en dos puntos distintos del puerto.
En Veracruz, siete sujetos fueron aprehendidos como presuntos responsables del secuestro y asesinato de ocho personas ocurrido en el Municipio de Alto Lucero, indicó el todavía Gobernador Javier Duarte.
En Nochixtlán, otra zona vedada para las autoridades oficiales, sin revelar el monto, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas reembolsó a 81 familias los gastos médicos y funerarios de las víctimas. Por medio del Fondo de Ayuda, Asistencia y Reparación Integral, la CEAV entregó los recursos autorizados mediante resolución del pleno de la comisión, que encabeza Jaime Rochín del Rincón.