Desde las redeX

La elección de jueces y ministros ha empezado a generar, como se esperaba, una profunda división en la sociedad mexicana. Muchos la ven ya como “un circo antidemocrático impuesto por López Obrador para adueñarse del Poder Judicial.

Sobre todo, porque nadie se explica qué clase de justicia pretende imponer, los mismos que defienden a personajes impresentables como el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya; o al ex director de SEGALMEX y CONASUPO, Ignacio Ovalle; o al ex director de la CFE y ex secretario de Gobernación con Salinas de Gortari, Manuel Bartlett Díaz; o a personajes con carpetas de investigación como violador, como Félix Salgado Macedonio.

Y menos se entiende la necedad de realizar una elección tan obscura e ininteligible cuando el país sufre penurias económicas, que han obligado a la 4T a mutilar presupuestos de hospitales fundamentales en el país.

Para colmo, no faltan las ocurrencias, de personajes que últimamente se sienten insustituibles.

  

Por encima de todo esto, es necesario mantener criterios de unidad, más allá de partidos y de siglas. México es mucho más que Morena y la 4T.

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