POR LA ESPIRAL
Por Claudia Luna Palencia
Me lo ha escrito esta semana un amable lector al respecto de la digitalización de los servicios bancarios y entiendo lo que él (siendo un Millennial) me está externando acerca de la “desconfianza en el Internet para depender absolutamente de operaciones financieras en la red” en las que no mediará más un ejecutivo de cuenta.
Claro, con tanto hacker maniobrando maliciosamente, la época de Al Capone es de mera historieta; que hoy en día se hable de un grupo de hackers diseminados en Europa del Este como posibles influencers en las elecciones de Estados Unidos sigue pareciendo cosa de ciencia ficción, empero, la realidad nos está demostrando todo lo contrario.
Y por supuesto preocupa tanto a los usuarios de Internet como a los proveedores de los servicios sean financieros, comerciales, de asesoría o de cualquier tipo en el que deba filtrarse información de la persona: desde su identidad hasta el recurrir a teclear el dígito de control de su tarjeta de crédito para pagar por una reserva o una compra.
Hay mucho de ingenuidad en que nada nos fallará después de dar el teclazo aprobando la operación, sin embar