Fin de sexenio, la desgracia cíclica de todo un país

Los gobernantes en México han estado jugueteando con el tigre, sacándolo de la jaula y volviéndolo a meter. El problema es que el tigre también empieza a hartarse –“tenemos 3 sexenios exigiéndolo”- y podrían dar el manotazo para poner un ¡Ya basta! ante la incapacidad de los civiles para contener el crimen organizado en el país.

Entre Tarin y Tarek, Rosario y Capulina, Salinas y Diego

En estos días de votos -no por la religiosidad, sino por el afán de vender mentiras electorales-, al menos hemos llegado a una primera conclusión: todos ellos dicen la verdad ¡no mienten! Son iguales. Pero ellos se diferencian a sí mismos: “los nuestros están en la cárcel y los suyos, protegidos por el gobierno”.