Entre Tarin y Tarek, Rosario y Capulina, Salinas y Diego

En estos días de votos -no por la religiosidad, sino por el afán de vender mentiras electorales-, al menos hemos llegado a una primera conclusión: todos ellos dicen la verdad ¡no mienten! Son iguales. Pero ellos se diferencian a sí mismos: “los nuestros están en la cárcel y los suyos, protegidos por el gobierno”.