Crisis de salud se agrava por ineptitud
“Mucho antes de que llegara el Covid a nuestro país, el virus de la ineptitud ya estaba afectando a miles de familias, pues pacientes con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, VIH o cáncer ya enfrentaban dificultades para surtir sus recetas médicas”, señaló la senadora Alejandra Reynoso Sánchez en conferencia de prensa virtual, acompañadora por sus compañeras de bancada Kenia López Rabadán y Nadia Navarro Acevedo.
La senadora Reynoso Sánchez acusó que este gobierno realiza adquisiciones improvisadas, compras con sobreprecio o productos que no cumplen con la calidad, generan cuellos de botella en aras de una falsa austeridad, destina menos presupuesto a salud y lo poco lo gasta mal.
“El costo del virus de la ineptitud no se mide en pesos, se mide en vidas, en dolor, en angustia”, sostuvo.
Por un lado, dijo, escatima en la salud de los mexicanos, pero por otro no les importa pagar miles de millones de pesos más en proyectos faraónicos, que están saliendo más caros que lo presupuestado.
Además, alertó, el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) creado por este gobierno sigue sin contar con reglas de operación para su funcionamiento, sin planeación, sin organización y bajo la dirección de un antropólogo sin experiencia en la materia, en detrimento de todos los mexicanos.
“El Sector salud es un desastre. Seis meses han bastado para evidenciar el fracaso del Insabi”, insistió.
La senadora por Guanajuato recordó que en marzo de 2019 iniciaron las protestas de padres de familia porque no había tratamientos para sus hijos con cáncer y a 470 días de distancia la situación sigue sin resolverse.
En lo que va del año se han acumulado 294 quejas formales de pacientes con VIH que no cuentan con medicamento, abundó.
Asimismo, el año pasado hubo un considerable retraso y disminución en la adquisición de vacunas, pues mientras en años anteriores se destinaban alrededor de 500 millones de pesos para este rubro durante los primeros meses de cada año, en 2019 se destinaron apenas 50 millones.
“El día de ayer no le quedó más remedio al presidente que reconocer lo que desde hace meses venimos señalando y lo había negado: no hay medicinas”, apuntó.
La buena noticia, explicó, es que dicen que buscarán el apoyo de dos agencias de la Organización de las Naciones Unidas para adquirir medicamentos en el extranjero destinando 120 mil millones de pesos, pero la muy mala noticia es que ese presupuesto será destinado para 2021 y 2022.
“Como si los pacientes pudieran esperar y las enfermedades no avanzaran”, finalizó.
oo
16 de julio de 2020
Mucho antes de que llegara el Covid a nuestro país este virus ya estaba afectando a miles de familias.
Pacientes con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, VIH o cáncer se enfrentaban ya a dificultades para surtir sus recetas médicas antes del Covid.
Hace más de un año, en marzo de 2019, iniciaron las protestas de padres de familia porque no había tratamientos para sus pequeños con cáncer. Hoy 470 días después, la situación sigue sin resolverse.
En lo que va del año se han acumulado 294 quejas formales de pacientes con VIH que no cuentan con medicamento.
El año pasado hubo un considerable retraso y disminución en la adquisición de vacunas. Mientras que en años anteriores se destinaban alrededor de 500 millones de pesos para este rubro durante los primeros meses de cada año, en 2019 apenas se destinaron apenas 50 millones.
El día de ayer no le quedó más remedio al presidente que reconocer lo que desde hace meses venimos señalando y lo había negado: no hay medicinas.
La buena noticia, dice, es que buscará el apoyo de dos agencias de la Organización de las Naciones Unidas para adquirir medicamentos en el extranjero destinando 120 mil millones de pesos, la muy mala noticia es que ese presupuesto será destinado para 2021 y 2022, como si los pacientes tuvieran que esperar y las enfermedades no avanzaran.
El Sector salud es un desastre. Seis meses han bastado para evidenciar el fracaso del INSABI. Un instituto que se echó a andar sin planeación, sin organización, sin reglas de operación y lo que es más preocupante, bajo la dirección de un antropólogo sin experiencia administrativa en temas de salud.
Al día de hoy, ni siquiera en el portal de Transparencia aparece el Insabi.
El costo del virus de la ineptitud no se mide en pesos, se mide en vidas, en dolor, en angustia.
Destinan menos presupuesto a salud y el recurso escaso que se tiene lo gastan mal.
Se realizan adquisiciones improvisadas, compran con sobreprecio o productos que no cumplen con la calidad, generan cuellos de botella en aras de la austeridad.
Por un lado, escatiman en la salud, pero por otro no les importa pagar miles de millones de pesos más en proyectos faraónicos, que están saliendo más caros que lo presupuestado.
Así, así son las prioridades y las preocupaciones de este gobierno federal.
Hasta aquí dejo mi participación para estar atenta a sus preguntas.
ooOoo