Dolores Castro, 93 años, la última poeta mística de nuestros días

“Quizá y sólo quizá, Dolores Castro sea una de nuestras últimas poetas místicas que en pleno siglo XXI hipertecnologizado, aún mira hacia el cielo y encuentra que, lamentablemente, Algo le duele al aire“, refiere el poeta Carlos Pineda de la también narradora, ensayista, crítica literaria y académica originaria de Aguascalientes quien este 12 de abril cumple 93 años; en 2014 recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Literatura y Lingüística.

Carlos Pineda, quien fue coordinador del libro Dolores Castro 90 años. Palabra y tiempo (celebraciones críticas), consideró que la integrante del grupo Ocho Poetas Mexicanos se ha obstinado “en permanecer en esos recovecos del corazón y la lengua donde el nervio está sobre la piel no debajo; y sí, sí está a la vanguardia del retorno a los llanos amorosos del ver a la poesía, antes que como un negocio o un oficio, como una necesidad”.

Para el poeta, editor y ensayista David Huerta, la poesía de Dolores Castro está claramente fundada en la tradición, y ese es uno de sus méritos principales.

“Por temperamento y por convicción no quiso  entrar en el juego renovador o revolucionario o subversivo de las vanguardias, ni en la ‘tradición de la ruptura’. Su poesía ha recorrido otros caminos, ajenos a la obsesión moderna. No le ha preocupado ser ‘actual’: lo ha sido porque su lugar de residencia es un tiempo más allá de la historia. Es una poeta de grandes temas, no de los temas inmediatos de los modernos”, expresó David Huerta.

A decir de los conocedores de su obra, su poesía es difícil en tanto que no desea perdurar en la memoria, sino por la creación de una imagen, además de que logra resaltar sus inquietudes temáticas: la vida cotidiana, el mundo intelectual, la naturaleza y la sencillez de su escritura.

“Ha basado su obra en algunos ejes fundamentales entre los que destacan el amor (palabra a la cual no hay que tenerle miedo) tanto al verbo encendido de la poesía, como al filial; pero ambas rotas alrededor de la divinidad, que aunque pocas veces nombrada de modo directo siempre se presenta en su poesía”, detalló Carlos Pineda.

De acuerdo con la ganadora del Premio Jaime Sabines-Gatien Lapointe, 2015, María Baranda, la poesía de Dolores Castro tiene una dimensión que resulta muy interesante, la de la vivencia interior.

“Siempre hay una introspección muy amorosa con breves arrebatos hacia la naturaleza. Es muy interesante que ella siempre crea una alianza entre sucesos externos que pueden ser el agua, el viento, la lluvia, pero también los sociales y políticos”, consideró María Baranda.

David Huerta, reconocido también con el el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Lingüística y Literatura, él en 2015, señaló que Dolores Castro ha escrito una poesía llena de nobleza y espiritualidad.

“Si algo ha renovado, ha sido vastos territorios dentro de su propio corazón y en las formas artísticas que ella ha escogido explorar. Como no ha estado obsesionada con la originalidad, ha sido original de un modo perfectamente natural”, expuso David Huerta.

Ante la pregunta sobre cuál es el lugar que ocupa la obra de Dolores Castro dentro de la poesía hecha por mujeres, tanto David Huerta como María Baranda coincidieron en que no hay que distinguir la creación a partir de géneros.

“No somos dos equipos. Es una sola línea, la literatura es una, la poesía es una. Ella forma parte de la generación de Rosario Castellanos, trabaja una lírica tradicional, en el sentido más amplio de la palabra, es muy pura, muy prístina”, dijo la poeta María Baranda.

“No pongo a Dolores Castro entre las poetas-mujeres, aunque ella lo sea; que otros lo hagan. Yo prefiero leerla libre de esos rótulos limitantes y esas clasificaciones. Habría que verla en el contexto de sus estrictos contemporáneos, como Jaime Sabines, Rubén Bonifaz Nuño y Rosario Castellanos. Eso en cuanto a las comparaciones; pero yo prefiero leerla en su singularidad, en su propio camino, conforme lo recorre”, agregó el autor de Cuaderno de noviembre.

Dolores Castro es autora de los libros de poemas y antologías ¿Qué es lo vivido? (1980), Las palabras (1990), Poemas inéditos (1990), y No es el amor el vuelo (1995). También escribió el ensayo Dimensión de la lengua y su función creativa, emotiva y esencial (1989) y es autora de la novela La ciudad y el viento (1962).

 

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