Dos Bocas encierra más riesgos que beneficios
El proyecto del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador de construir una nueva refinería implica altos riesgos de inundaciones además de otros problemas ambientales, pero la petrolera estatal Pemex lo describe como viable.
El propio Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), que es un órgano del Estado, advierte que “el área del proyecto está sujeta a riesgo alto por inundación marina, riesgo alto por inundación fluvial, riesgo muy alto por inundación causado por marea de tormenta, riesgo muy alto por erosión causado por oleaje de alta energía”.
Esto es tan sólo por lo que respecta a la Manifestación de Impacto Ambiental regional que Pemex entregó a la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) y divulgada el martes por la noche. Además alterará la calidad del aire y agua destinada a consumo humano en la zona y afectaciones a la fauna.
Pemex dijo que los efectos serán controlados, mitigados o compensados y que por tanto el proyecto es “viable”. La ASEA tiene 60 días para evaluar el informe.
La obra refleja más impactos adversos (56) que benéficos (34) en el área de estudio. Estos contemplan aquellos asociados a la preparación del sitio, construcción, operación y mantenimiento, de acuerdo con una metodología basada en la matriz de Leopold.
La megaobra se ubicará en el municipio de Paraíso, Tabasco, estado donde nació el presidente Andrés Manuel López Obrador, cuyo polígono para el complejo refinador está en peligro de inundación.
AMLO dice costará 8,000 millones de dólares y que estará lista en tres años.
El gobierno espera que la refinería procese 340,000 barriles por día (bpd) del crudo Maya, principalmente para producir gasolina y diésel ultra bajo en azufre (ULSD), un tipo de combustible que se convertirá en un estándar en el país.
Las principales agencias de calificación crediticia han criticado el plan de la nueva refinería de Pemex, la petrolera más endeudada del mundo, y han dicho que la empresa debería enfocarse en exploración y producción.