El 80% de alcaldías en México, controladas por el crimen organizado
Según una radiografía sobre la presencia del narcotráfico en los municipios del país, elaborado por el área de Asuntos Municipales y Regionales del Senado de la República, el 80% de los ayuntamientos están gobernados por autoridades que tienen un vínculo directo e indirecto con alguna modalidad del crimen organizado.
La radiografía sostiene, de igual forma, que esta es la causa de que las policías resulten ineficaces en los municipios, pues sus jefes mandos altos y medios tienen vínculos con los grupos criminales en las demarcaciones donde operan.
Este es el panorama al que se enfrentará el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador a escasos dos meses y medio de tomar posesión como presidente de la República, revela el periodista Ricardo Ravelo.
El 80% de las presidencias municipales controladas por el narcotráfico, con una policía al servicio del crimen, quince cárteles en expansión con amplias ramificaciones violentas que trastocan la gobernabilidad en varios estados y luchas a sangre y fuego por el control territorial.
En los últimos diez años, la dinámica de los cárteles de la droga ha cambiado y se han convertido en verdaderas empresas del crimen con una veintena de actividades criminales independientes del tráfico de enervantes y su estructura también presenta modificaciones: ahora los cárteles se han fraccionado en células poderosas y violentas cuyos ramajes están enlazados con otros grupos criminales activos en todo el continente.
Un ejemplo es el cártel de Sinaloa, el más poderoso del mundo: tras la captura de su líder, Joaquín Guzmán Loera, sujeto a juicio en Estados Unidos, dicha organización criminal se dividió en cuatro frentes; es más dinámica, menos visible y ejerce un mayor control territorial en el país.
De igual forma, su poderío está mejor cimentado con las alianzas que ha tejido con los cárteles del Golfo, La Familia Michoacana, entre otros grupos.
Del año 2000 a la fecha, la dinámica del narcotráfico ha variado en todo el país: un dato que sobresale es que ahora los cárteles gobiernan a través de sus aliados buena parte de los municipios del país, por lo que sus cotos de poder son amplios y no menos poderosos.
El Cártel Jalisco es el único que opera en México, asegura Alberto Elías Beltrán; “los demás son células”
De acuerdo con informes de la Drug Enforcement Administration (DEA) y de la Procuraduría General de la República (PGR), más de la mitad del territorio nacional está controlado por catorce cárteles, en su mayoría violentos, que están relacionados con altos mandos de las policías estatales y municipales las más contaminadas del país y cuyos efectivos fungen como sicarios, halcones o protectores de redes de secuestradores o narcomenudistas.
Esos mismos informes establecen, además, que el estado de Tamaulipas -donde dos exgobernadores (Tomás Yarrington y Eugenio Hernández) están presos por brindar protección al narcotráfico durante sus respectivos gobiernos- es la entidad con mayor número de grupos criminales asociados.
Y enseguida se enumeran algunos de los más peligrosos que operan en esa entidad: Grupo Operación Zeta, Fuerza Especial Zeta, Metros, Rojos, Dragones, Ciclones, Fresitas, Pelones, Talibanes, entre otros, que han arrebatado el monopolio de la violencia a los cárteles hegemónicos -Los Zetas y al Cártel del Golfo- cuyas redes se extendieron por años en toda la entidad y aún operan en el corredor Tamaulipas-Nuevo León-Coahuila, uno de los más sangrientos.
El diagnóstico del Cisen señala que en la región centro de Guerrero, particularmente en los municipios de Chilpancingo y Chilapa de Álvarez, opera el cártel de la Sierra y lo encabezan José Nava Romero y Natividad Figueroa Ávila. Las autoridades los relacionan con los hermanos Beltrán Leyva, quienes los habrían metido al negocio del narcotráfico.
Y en la ciudad de Chilapa, de acuerdo con el informe, opera Zenen Nava Sánchez, conocido en el mundo del hampa como El Chaparro, quien tiene el control de buena parte del tráfico de drogas en esa zona y vive al amparo del poder político. Tiene el monopolio de la violencia, pues se le atribuyen las ejecuciones y desapariciones ocurridas en los últimos cinco años.
No es todo: En el municipio de Quechualtenango están afincados Los Ardillos, otro de los cárteles violentos del país. Este cártel lo lideró hasta su muerte Celso Ortega. Después tomó el mando Bernardo Ortega, su hijo, quien fue Diputado local del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Acapulco, la otrora joya de la corona del turismo en México, es hoy centro cotidiano de disputa de grupos del crimen organizado que asolan a la población sin que las autoridades federal, estatal o municipal puedan controlar la violencia.