En medio del fanatismo, AMLO y su “Proyecto Alternativo” 2018-24

CIUDAD DE MÉXICO. 21/11/17.- (apro).- El IV Congreso Nacional Extraordinario de Morena, donde se presentó su Proyecto Alternativo de Nación 2018-2024, fue estampa fiel del fanatismo. Para sus partidarios, Andrés Manuel López Obrador es un ídolo.
La cita, pactada para el día que conmemora el inicio de la Revolución Mexicana, fue en el Auditorio Nacional, principal recinto de espectáculos del país.
También se vendían productos alusivos al “Che”, documentales de protesta, artesanías y una gran variedad de libros de autores como Juan Rulfo, Octavio Paz, Julio Scherer García, Carlos Monsiváis, Paco Ignacio Taibo II, Enrique Krauze, Álvaro Delgado, Denise Dresser, George Orwell o Mario Benedetti, así como cada obra publicada por el propio López Obrador, entre tantos.
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Pero el producto estrella, a sólo diez pesos, fueron las calcomanías. De ellas se leían leyendas como “Ya no necesito sexo. Mi gobierno me coge todos los días”; “Nunca subestimes a un idiota, algún día podría ser tu presidente”; “Vivo en un país donde mi teléfono celular es más inteligente que el presidente”; “No nos hagamos: no necesitamos tantas reformas, lo único que necesitamos es que nuestros gobernantes dejen de robar”; “Apaga la tele. La verdad está en la calle”; “Vale más una protesta pendeja que un pendejo que no protesta”; “No te conozco, pero nos necesitamos para cambiar México”; “No podría mirar a mis hijos a los ojos y decirles que viven así porque no me animé a luchar”; “México: despierta, chingada madre” o, la más vendida: “Sonríe, vamos a ganar. AMLO 2018”.
En la explanada exterior se colocó un escenario con una pantalla donde se transmitiría el evento a quienes no consiguieran entrar. Algunos de ellos intentaron hacer un “portazo” en el que sólo unos cuantos se lograron colar.
Entre los invitados especiales desfilaron políticos como Alejandro Encinas, Mario Delgado, Miguel Barbosa, Manuel Bartlett, Delfina Gómez, Rocío Nahle, Alberto Anaya, Leonel Godoy o Gerardo Fernández Noroña. Y en las primeras filas se ubicaron personajes como el padre Alejandro Solalinde, Elena Poniatowska, Ifigenia Martínez, Porfirio Muñoz Ledo, Olga Sánchez Cordero, la mujer y los cuatro hijos del líder tabasqueño.
Al centro del escenario, apenas decorado con discretos arreglos florales y de fondo una manta blanca con la convocatoria al evento, se dispusieron nueve sillas para figuras centrales del proyecto. En los extremos se colocó a la escritora Laura Esquivel, el economista Abel Sánchez, el diplomático Héctor Vasconcelos, la excontralora Bertha Luján, el exfuncionario zedillista Esteban Moctezuma, la secretaria general de Morena, Yeidckol Polevnsky, y el moderador del evento Martí Batres. A la izquierda del protagonista, la próxima candidata del partido por la jefatura de gobierno capitalino: Claudia Sheinbaum; y a su derecha, el empresario (antes ligado a Vicente Fox) Alfonso Romo.
Quince minutos después de las once de la mañana se dieron las indicaciones para casos de emergencia y, de los altavoces del auditorio, se escuchó: “Que disfruten la función”.
La primera ovación llegó con la aparición de Sheinbaum, quien saludaba repetidamente al auditorio.
Hasta que llegó el que sería el único centro de atención: de entre la gente surgió Él, quien bajó lentamente rumbo al entablado, saludando y fotografiándose con quien se lo pedía, al tiempo que Batres arengaba desde el micrófono: “Obrador, Obrador”; “Presidente, presidente”; y el clásico “es un honor, estar con Obrador”.