Gentrificación: El incendio que empezó con el bando 2 de AMLO

Por Alfredo González. Aflnoticias.com

El decreto que emitió el tabasqueño en el 2000, para “rescatar” a la capital, fue un detonante de la gentrificación: favoreció la especulación inmobiliaria y generó procesos de desplazamiento de población, aumento en rentas y transformación del tejido social

No fue casualidad ni espontáneo. Las imágenes de jóvenes y no tanto, rompiendo ventanales en la Roma y Condesa, grafiteando terrazas hípsters y arremetiendo contra autos de lujo, son apenas el epílogo de una historia que comenzó hace casi 25 años con la firma de un decreto silencioso, pero determinante: el Bando 2.

El expresidente Andrés Manuel López Obrador, en su papel de jefe de Gobierno del todavía DF, lo promovió como un instrumento para “rescatar” el Centro Histórico. Pero lejos de sólo revivir una zona abandonada, sembró el germen de un modelo de ciudad desigual, excluyente y ferozmente clasista.

Con incentivos fiscales y permisos a modo, el Bando 2 limitó la construcción de vivienda en la mayoría de las alcaldías periféricas, mientras abría la puerta al desarrollo inmobiliario en el corazón de la capital.

Resultado: un éxodo urbano silencioso, especulación inmobiliaria y el florecimiento de corredores de capital privado disfrazados de regeneración urbana.

Hoy, los efectos son inocultables. Lo que se anunció como “reactivación” derivó en desplazamiento de residentes, aumento desmedido en rentas y una ciudad fracturada entre los que pueden pagar 40 mil pesos por un estudio y quienes son empujados al borde de la periferia.

La pandemia y el boom de los nómadas digitales hicieron el resto. En 2025, colonias como la Roma, Condesa, Juárez o San Rafael son más un showroom de Airbnbs y cafés bilingües que espacios barriales. Mientras tanto, zonas como Iztapalapa, Tláhuac o GAM siguen esperando inversión, transporte y oportunidades.

Y aunque ningún gobierno lo admite, la raíz de esta transformación –y de la rabia que hoy estalla en vidrios rotos– está en ese decreto firmado un 5 de diciembre de 2000. El Bando 2 no fue sólo un acto administrativo: fue una declaración de intenciones sobre qué ciudad se quería construir… y para quiénes.

Y el responsable descansa tranquilo en una hamaca de Palenque.

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