Intenta EPN tranquilizar a los mercados y a los mexicanos

En un mensaje a los medios de comunicación, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, explicó que llamó al mandatario electo de EE.UU., Donald Trump, y coincidieron en trabajar en la “confianza” mutua y un “futuro compartido”, en el que calificó como un “nuevo capítulo” en la relación bilateral.
Dijo que buscarían que los equipos de ambos se reunieran durante el periodo de transición para delinear “con claridad” una nueva agenda de trabajo entre la nación latinoamericana y su vecino del norte, “un amigo y aliado”.
“El diálogo para crear acuerdos sigue siendo el mejor camino para México”, aseguró Peña Nieto, que apeló a la “unidad” de los mexicanos para hacer frente a los retos.
“Confío que México y Estados Unidos seguirán estrechando sus lazos de cooperación y respeto mutuo”, apeló horas antes por Twitter, dando muestras de una buena voluntad indispensable ante su principal socio comercial y destinatario del 80 % de las exportaciones de la nación latinoamericana.
Desde la Secretaría de Hacienda y el Banco de México, el mensaje fue similar, se aseguró que el país tiene una “posición de fortaleza” gracias una estabilidad macroeconómica, una política fiscal y monetaria prudente y un sistema financiero “bien capitalizado”.
La bolsa mexicana cayó un 2,23 % tras confirmarse el triunfo de Donald Trump en los Estados Unidos y el peso rozó todo el día la barrera de las 20 unidades por dólar.
El titular de Hacienda, José Antonio Meade, pidió actuar con calma y esperar a que se “despejen diferentes incógnitas”.
Tampoco se aventuró a bajar las perspectivas de crecimiento económico -tal y como advirtió la agencia calificadora de riesgos Fitch-, y confió en que las reformas estructurales y el programa económico permitirán “anclar” el producto interno bruto (PIB), que el Gobierno mexicano estima entre un 2 y 2,6 % para este año.
No obstante, estos mensajes parecieron ir en contra de las evidentes caras de preocupación -y cansancio tras una larguísima noche- de Meade y el gobernador del banco central, Agustín Carstens, quien hace poco más de un mes dijo que la victoria de Trump supondría un huracán “intenso” para México.