Las “disculpas” se convierten en protestas; es un perdón falso y cínico, advierten

Chetumal, QROO. Comunidades, grupos, organizaciones y personas que integran el Congreso Nacional Indígena (CNI) rechazaron el perdón ofrecido por el Estado mexicano a los pueblos mayas en un acto simbólico.

Es un perdón “falso” y “cínico”, pues va acompañado de la imposición de megaproyectos como el Tren Maya. Ahí, en Tihosuco, municipio de Felipe Carrillo Puerto, por el presidente Andrés Manuel López Obrador, oficiaron la ceremonia, que se convirtió en protesta.

El municipio amaneció lleno de vallas durante la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador para pedir perdón al pueblo maya por las injusticias del pasado, como la Guerra de Castas.

Previo al evento, elementos de seguridad impidieron a los pobladores mayas originarios, acercarse al presidente. La visita de López Obrador se vio empañada por manifestaciones de todo tipo:

Ciudadanos despojados de sus tierras por la construcción del Tren Maya; jóvenes estudiantes, que reclamaron el abandono oficial en educación; médicos por la falta de vacunas contra el Covid19; mujeres en protesta por los feminicidios y la violencia de género.

Mujeres del colectivo Marea Verde Quintana Roo, se manifestaron frente al hotel donde se hospedó el mandatario desde las 4 de la madrugada, pero el presidente “huyó, no dio la cara a las ciudadanas y ciudadanos que nos encontrábamos…”, dijo una de ellas.

El colectivo denunció que en el programa del foro “Fin de la Guerra de Castas: Petición de perdón por agravios a los pueblos mayas” se excluyó a las mujeres de participar en la ponencia “La Mujer Maya en el Movimiento Social”, dada por dos ponentes hombres.

Jóvenes mayas llegaron con carteles para exigir a las autoridades mayor presupuesto para la educación y la cultura en la comunidad, además de la preservación del medio ambiente. Exigían mejoras a la infraestructura de la universidad de Tihosuco, Felipe Carrillo Puerto.

“Hemos representado a Quintana Roo, hemos ido a concursos nacionales y el Tecnológico de Tihosuco ha dejado el nombre de Quintana Roo y de la zona maya en alto. (…) Siete años sin escuela y sin infraestructura, tres generaciones, y a pesar de todas las dificultades, hemos representado a Quintana Roo y a la cultura maya”, dijeron.

Uno de los jóvenes advirtió: no sirve dar una disculpa al pueblo maya, si se realiza a puerta cerrada y frente a “caciques”.

“Nosotros somos mayas y entendemos cuál es el valor de nuestra cultura (…) Somos más los jóvenes que estamos conscientes de que no sirve que vengan a pedir perdón, porque no están pidiendo perdón a los mayas, están pidiendo perdón a unos caciques. Los jóvenes deben ser escuchados, los mayas estamos aquí, no nos hemos ido”.

En un comunicado, la Campaña U Jeets’el le Ki’ki kuxtal, que forman parte del CNI, señaló que el Tren Maya fue colocado en manos de militares, simboliza el “progreso” desde la visión neoliberal e implicará la “riqueza para unos pocos”, el probable despojo, la destrucción de formas de vida y la descalificación de los pueblos originarios que se oponen a los llamados “proyectos de muerte” de la Cuarta Transformación.

También cuestionaron la presencia de los gobernadores de Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán -ruta del Tren Maya- porque remarca que el proyecto representa una nueva forma de colonizar los territorios de los pueblos indígenas, señalaron.

Se pretende arrebatarles la tranquilidad a cambio del “terror” que se vive en polos turísticos como Cancún, Playa del Carmen, Tulum y ahora Bacalar, “sedes regionales y hasta globales de explotación laboral, inseguridad generalizada, feminicidios, asesinatos, tráfico de drogas y personas”.

“De qué sirve pedir perdón a los pueblos mayas, cuando quien pide perdón representa, al igual que Porfirio Díaz, una alianza abierta con las grandes empresas y los militares, la continuación de la devastación de las selvas que nos rodean y que nos otorgan la vida; la contaminación de las aguas que ya no podemos consumir; el despojo del territorio que hemos habitado durante centurias y que nos quieren arrebatar.

“Y la terrible explotación a nuestro pueblo maya a través del llamado ‘desarrollo que esclaviza y mata a nuestros pueblos’. De qué sirve pedir perdón a los pueblos mayas cuando quien pide perdón perpetúa el racismo, la discriminación y el menosprecio a los pueblos; que nos trata como si fuéramos personas sin emociones, sin razón, sin pensamiento, sin posibilidades de decidir por nuestro futuro y el de nuestros pueblos de manera colectiva, horizontal y desde abajo”.

Pedir perdón tendría sentido -remarcaron- si se reparasen y compensaran los daños al pueblo maya, por los errores del presente, por las decisiones actuales que están provocando desastres ambientales en territorios indígenas, como la deforestación de la selva, la muerte masiva de abejas e insectos nativos, la contaminación del manto freático y de la tierra con transgénicos, entre otros.

El cronista de Noj Kaaj, Carlos Chablé Mendoza, se sumó a las críticas por el tipo de acto encabezado por López Obrador y dijo que “resulta incomprensible” que los últimos tramos del Tren Maya que pasará por territorio indígena, sean construidos precisamente por el Ejército, que lo administrará al igual que el Aeropuerto Internacional que se construirá en Tulum, beneficiando a los militares con la administración de las ganancias.

“Debo decirle presidente que los recuerdos de la Guerra de Castas aún siguen presentes en la memoria de los abuelos y abuelas mayas masewales, no olvidaron la persecución y el exterminio padecidos, fueron los waches, soldados, los que lo hicieron bajo las órdenes de crueles jefes militares entre los que se cuenta al chacal Victoriano Huerta”, manifestó en una carta abierta dirigida al mandatario.

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