Lozoya, por su propio peso va a la cárcel
Por RAMIRO OCHOA. La sorpresiva aparición de Emilio Lozoya, cenando en un costoso restaurante oriental, le costó colocarse por sí solo en el ojo del huracán y este miércoles 3 de noviembre se quedó en la cárcel, tras más de 15 meses de gozar de libertad condicional, otorgada por el gobierno de López Obrador.
Así, a tres años de haber asumido el poder la auto denominada 4T, es el primer alto funcionario del gobierno de Enrique Peña Nieto en ser encarcelado por actos de corrupción vinculados con la constructora brasileña Odebrecht, más un ex legislador del PAN que ya se encuentra en la cárcel.
A Lozoya le entregaron 10.5 millones de dólares que, según dijo a la FGR, se destinaron a algunos compromisos de la campaña del exmandatario priísta y a sobornos a legisladores para que avalaran la reforma energética en 2013. Sin embargo, no ha podido presentar pruebas contundentes.
El ex poderoso funcionario se quedó en el Reclusorio Norte por decisión judicial y a solicitud de la Fiscalía General de la República (FGR), de Pemex y de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF). El ex director de Pemex enfrentará juicio por operaciones con recursos de procedencia ilícita, cohecho y asociación delictuosa.
La FGR argumentó que en todo el tiempo que permaneció libre, Lozoya no hizo intentos por reparar el daño causado al erario, estimado en más de 5 millones de dólares, tuvo un comportamiento omiso y evasivo para colaborar con la autoridad, y los delitos cometidos, en caso de ser sentenciado, alcanzarían penas de 12 a 35 años de cárcel.
Para Lozoya se acabaron todos los privilegios después de esa cena. Este miércoles entró al juzgado caminando, sin escoltas, porque esta vez no le permitieron entrar en su coche. “Lo siento, tiene que bajarse”, le dijo su abogado defensor y tropezó en medio del mar de reporteros, cámaras y micrófonos que rodeaban el vehículo.
Entró junto con su madre al área de estacionamiento. Seis horas más tarde el juez le informó que consideraba procedente la petición de la FGR de que se le cambiara la medida cautelar de libertad por prisión preventiva necesaria ante el riesgo de que se fugara.
Sus abogados defensores pidieron desde las 10:12 de la mañana, que el juez Zúñiga le concediera dos meses para obtener pruebas procedentes de Brasil. Pidieron que el gobierno de ese país les informe si se mantienen vigentes los beneficios de libertad y no enjuiciamianto en otras naciones para los directivos de Odebrecht que sobornaron al ex director de Pemex.
Pero los abogados de la FGR, Pemex y UIF esta vez ya no tuvieron clemencia alguna. Demandaron al unísono que el juez decretara el cierre de la investigación complementaria, y con ello se fijara la fecha para la audiencia de imputación y se siguiera con el desahogo de pruebas.
En las investigaciones complementarias descubrieron que el ex director de Pemex posee una cuenta bancaria con 2 millones de euros, así como una red de familiares fuera del país y muchos amigos y empresarios que podrían apoyarlo si se evadía nuevamente.