Magistrada Soto, en la mira de las redes por propiedades no declaradas
Ante la inesperada pugna por la presidencia que se ha desatado en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), este miércoles trascendió en redes sociales, presunta opacidad de la magistrada Mónica Soto por no haber declarado propiedades en Jalisco.
La magistrada declaró ser propietaria únicamente de un condominio en Zapopan, Jalisco, adquirido en copropiedad con su marido Miguel Leonardo Díaz Cuadras, pero según revelaciones divulgadas en Twitter.com, ahora X, también es dueña de una casa en La Paz Baja California Sur.
Al parecer, la propiedad no está declarada porque la adquirió a nombre de su papá, Eligio Soto López, pero desde 2008 ya aparece a su nombre. Sin embargo, su papá está demandado por el despojo de 425 mil hectáreas y se dice que se apropió de terrenos ejidales y comunales aprovechando sus cargos públicos.
También el hermano de la magistrada, César Soto Fregoso, fue señalado por encabezar invasiones de predios en Los Cabos, donde fue dirigente municipal del PRI entre 2010 y 2011. El tráfico de influencias y el abuso del poder, vienen de tiempo atrás, según las denuncias.
Además, la Secretaría de Hacienda detectó que la magistrada no hizo su declaración fiscal en los años previos a 2013, pese a que ya era servidora pública. Su esposo, Miguel Leonardo Díaz, se presenta como artista plástico, jamás había declarado ingresos hasta el año pasado.
Sin embargo, de 2015 a 2019 tuvo entradas por más de 3 millones de pesos y de 2012 a 2013, recibía montos de dólares en efectivo. Se identificaron cuatro cheques interbancarios recibidos entre 2015 y 2018 por un total de 274 mil pesos, revela la cuenta de X de https://twitter.com/bereaguilarv
Señala que la magistrada registró 64 transferencias electrónicas entre 2015 y 2019 por un total de 2.5 millones de pesos y seis cheques interbancarios por un total de 703 mil pesos.
En 2015 adquirió un vehículo nuevo por 653 mil pesos. De 1995 a 2000 se le identificó como accionista de DIESPRO, SA. de CV pero vendió sus acciones y su exsocio lo dio de alta en el IMSS como su empleado.
Lo más extraño de todo es que entre 2015 y 2016 recibió transferencias electrónicas de la propia Gran Visión Construcción SA. de CV., la misma firma constructora que se benefició con el tráfico de terrenos comunales y ejidales en Baja California Sur.