MAREA DE PODER ¿DESAPARICIÓN DE PODERES?
Por Oscar Dantes.- Si los partidos políticos creen que con la sola desaparición de Poderes y la caída del gobernador se resolverá la crisis política en México están profundamente equivocados.
Inmersos en su soberbia, nuestros legisladores y líderes políticos no se dan cuenta de la profunda irritación que subyace en todo este ambiente; dirigida específicamente contra todos ellos y contra los partidos con registro.
No sólo es la desaparición y masacre de 43 normalistas. Se les olvida que hace menos de un mes también fue asesinado brutalmente un diputado Federal en Jalisco y un líder del PAN en Guerrero.
Fieles a su lógica de esconder los muertos bajo el tapete, el sistema político está buscando un pagano para tratar de remediar todos los males que ellos han generado con su gran demagogia.
Sólo basta recordar que desde enero pasado, Estados Unidos ya había “boletinado” a más de la mitad de los estados de la República Mexicana, porque no existían garantías para transitar. Y es que para entonces, 81 ciudadanos norteamericanos habían sido asesinados y 90 habían sido secuestrados.
Pero lo más preocupante no es siquiera esa imagen que se tiene en el exterior. Lo grave son los niveles de inconformidad de amplias capas sociales, que se sienten burladas, vulneradas, utilizadas por esos que se dicen nuestros “representantes”.
México es, hoy por hoy, un país de gente harta. Según datos del INEGI, el 92% de las personas con una ocupación formal, gana menos de $10 mil pesos al mes.
Hay 46 millones 586 mil trabajadores que perciben un ingreso que no rebasa los cinco salarios mínimos al día. Y no hablemos de pobreza, porque ese es ya otro tema.
Esto, mientras nuestros gobernantes despilfarran los recursos con excesos, errores u omisiones. Los casos más patéticos: la Refinería del Bicentenario y la Línea 12 del Metro.
Eso sin contar los desfalcos permanentes que se registran en alcaldías y gobiernos estatales. Los datos duros revelan que 26 de 32 entidades de la República están reprobadas en materia de Transparencia. Y ni qué decir del Congreso de la Unión y de los Congresos estatales.
Creer por tanto, que esta crisis terminará con la caída de Aguirre Rivero es volver a tapar el sol con un dedo.
México necesita una reforma profunda en materia de legalidad, transparencia y rendición de cuentas.
Los falsos baños de pureza que hoy se da el PAN, por ejemplo, al pedir la remoción de un gobernador, resulta un escupitajo al cielo porque entonces uno se pregunta: y por qué no hacemos lo mismo con el gobernador de Sonora.
Allá tienen detenido a un dirigente indígena y hay actos probados de corrupción
¿Por qué no aplicar el mismo criterio? Al final de cuentas, Aguirre Rivero fue tan su candidato, como lo fue Padrés y hoy los dos son una vergüenza.
El Gobierno Federal tampoco se salva ¿Cómo entender a una PGR que festina el que en la nueva fosa, con más de una veintena de cadáveres, no había ningún normalista? ¿Entonces quiénes son estos otros?
Así pues, hoy el sistema político danza en medio de cadáveres