Parlamento de Nicaragua consuma golpe a la democracia

El Parlamento de Nicaragua, leal a Daniel Ortega y a su esposa, la copresidenta Rosario Murillo, aprobó la noche de este 1 de septiembre una reforma constitucional que amplía un año más su periodo en el poder.

Pasa de seis a siete años su mandato. Con ello, eliminan la elección prevista para noviembre de 2026 y desplazan los próximos comicios hasta 2028. Se trata de un movimiento similar al ejecutado en 2025.

Para perpetuarse en el poder, los diputados aprobaron una enmienda previa para instaurar la “copresidencia” y extender de cinco a seis años el mandato presidencial. Ahora lo amplían de seis a siete.

Ortega advirtió el pasado 19 de julio que aboliría definitivamente los comicios de las autoridades electas por el voto popular en Elecciones Generales, Municipales y Regionales vigentes

Toda su estructura de poder se queda siete años”. La reforma blinda en la Carta Magna la exclusión —que ya operaba de facto— de la oposición, al vetar para cargos públicos, candidaturas o dirección de partidos a ésta.

Todos aquellos quienes el régimen copresidencial considere “vinculados a intentos de golpe de Estado, financiamiento extranjero, sanciones internacionales o actos contra la soberanía”, además de los calificados como “traidores a la patria”.

La enmienda también extiende a siete años los periodos de los cargos de elección popular y las jefaturas del Ejército y la Policía, lo que consolida la estructura de poder de Ortega y su esposa.

También otorga al Consejo Supremo Electoral mayores facultades para cancelar partidos y sancionar candidatos o dirigentes por supuestas violaciones a la soberanía.

Asimismo, traslada la toma de posesión del 10 de enero —fecha vinculada al asesinato del periodista Pedro Joaquín Chamorro, símbolo de las libertades hoy cercenadas en Nicaragua— al 18 de enero, en homenaje a Rubén Darío.

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