Pensiones de universidades, estados y municipios en grave insostenibilidad

MÉXICO. 12/06/18.- Los sistemas de pensiones de universidades, estados y municipios del país y que se mantienen en un esquema de beneficio definido enfrentan retos de sostenibilidad de gravedad.

Así lo advirtió la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), al explicar que los desafíos que se tienen por delante son la transición demográfica, sostenibilidad fiscal, equidad intergeneracional, gobernanza, politización de beneficios y valuación.

En un análisis, observó que si bien en México existe ya una mayoría de trabajadores bajo el amparo de un sistema contribución definida donde participan las Afores, aún existen un sinnúmero de sistemas de beneficio definido en el territorio nacional.

Señaló que uno de los principales retos que enfrentan estos esquemas de beneficio definido es la Transición demográfica, porque fueron creados en una época donde existía una menor esperanza de vida de la población, además de una creciente población joven.

Pero en la actualidad, el envejecimiento poblacional que se vive en México y el mundo aumentó la tasa de dependencia, definida como el número de personas de 65 años o más sobre el número de personas en edad de trabajar entre 15 y 64 años.

En ese sentido recordó que en 1950, en México los adultos mayores representaban 3.47 por ciento de la población (971 mil personas), con una tasa de dependencia de 6.4 por ciento. Para 2050 se estima que este porcentaje aumente a 18.79 por ciento, lo que podría significar 30.87 millones de personas y que la tasa de dependencia sea de 29.22 por ciento.

En un esquema de BD las contribuciones de los ahorradores sirven para financiar las pensiones de los retirados. Sin embargo, en el contexto de un cambio secular en la demografía de todo el planeta, surgen dudas de la sostenibilidad futura de este tipo de esquemas.

Por lo pronto, la tendencia global es a que de manera gradual se transite hacia esquemas duales y/o esquemas puros de contribución definida.

La Consar indicó que otro de los retos de los esquemas de beneficio definido es su sostenibilidad fiscal, porque en caso de no estar debidamente fondeados, pueden llegar a comprometer la estabilidad de las finanzas públicas y representar una alta carga fiscal para la generación que se encuentra activamente en el mercado laboral.

La mayoría de los países bajo este esquema destinan gran parte de su gasto público al pago de pensiones y se estima que este gasto continúe en crecimiento por las próximas décadas.

En 2010, el gasto en pensiones en México representó 2.6 por ciento del PIB; para 2016, esa cifra pasó a 3.3 por ciento y 17 por ciento del gasto programable. Las estimaciones futuras prevén que este gasto continúe creciendo al menos los próximos 20 años, dado que estará retirándose la mayor parte de la generación de transición.

La Comisión explicó que uno de los principales retos de los esquemas de beneficio definido es cómo, en el contexto de un acelerado cambio demográfico, se puede mantener una adecuada equidad entre generaciones.

Dado que en un esquema beneficios definidos son los trabajadores en activo los que fondean las pensiones de los jubilados, se corre el riesgo que dados los cambios demográficos de las próximas décadas, sea imposible pagar los mismos beneficios que hoy reciben los ya pensionados, a los jóvenes de hoy.

De ocurrir ello supondría que las nuevas generaciones habrían subsidiado a las generaciones de sus padres, mientras que ellos ya no podrán gozar del subsidio de sus hijos.

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