Red Sísmica Mexicana extiende el monitoreo de sismos en el territorio nacional

Nadie puede evitar un terremoto, pero sí reducir sus consecuencias. Unos segundos de anticipación pueden alcanzar para cambiarlo todo. Equipo científico de la UNAM posibilita más estaciones, así como mejores estimaciones de magnitud, localización e intensidad.
Por Guillermo Pimentel Balderas
Los terremotos no se pueden predecir con días o semanas de anticipación, por lo que el tiempo de alerta no se puede ampliar de forma preventiva. La tecnología actual solo permite avisar segundos o pocos minutos antes de que la sacudida fuerte golpee una zona
En un terremoto, unos pocos segundos pueden marcar la diferencia entre abrir una puerta o quedar atrapado; entre buscar refugio o enfrentar un desastre mayor. En Venezuela no se pudo monitorear el terremoto pese a las advertencias científicas.
De acuerdo a información publicada en medios, las advertencias existían desde hace décadas. En 1967 hubo un tremendo terremoto en Caracas. Entonces, ya se sabía que convivía con una amenaza sísmica permanente.

Pasaron los años y expertos advirtieron a Venezuela sobre la posibilidad de un sismo (fueron dos) de fuertes magnitudes. Pero, el deterioro de los sistemas de monitoreo, la reducción de estaciones sismológicas, la falta de inversión en investigación y las limitaciones en el acceso a la información habrían debilitado la capacidad de prevención y respuesta, se lee.
Por otra parte, se menciona que el sistema Google (desarrollado por el ingeniero de software, Marc Stogaitis, junto a los sismólogos Richard Allen y Lucy Jones, una de las mayores expertas en terremotos del mundo) no predijo el (los) terremoto (s) de Venezuela, pero detectó que ya habían comenzado gracias a una red de millones de teléfonos que registran las primeras ondas sísmicas y envían una alerta antes de que llegue la sacudida más fuerte. Entonces, ayudó a salvar miles de vidas en los movimientos telúricos del tipo doblete ocurridos el 24 de junio de 2026 al norte de Venezuela, se difundió.
Ante estos antecedentes, un equipo científico de la UNAM, posibilita más estaciones, así como mejores estimaciones de magnitud, localización e intensidad de los movimientos telúricos.
El titular de la Coordinación de Ingeniería Sismológica del II, Leonardo Ramírez Guzmán, dio a conocer por medio de un comunicado que, la Red Sísmica Mexicana extiende el monitoreo de sismos en el territorio nacional en beneficio de la población, con la construcción de 58 nuevas estaciones, 38 a cargo del Servicio Sismológico Nacional (SSN) del Instituto de Geofísica, y 20 de la Unidad de Instrumentación Sísmica del Instituto de Ingeniería (II), ambos de esta casa de estudios.
Explica el científico que “el objetivo de su incremento es obtener mejores estimaciones de la magnitud y localización de los temblores, así como elaborar mapas de intensidad donde se determine si se movió mucho el suelo y afectó viviendas o infraestructura”.
En el caso de la Ciudad de México, explica que cuenta con una red amplia de equipos. El II, junto con el SSN, tienen alrededor de 100 estaciones. “Se trata de una de las urbes más instrumentadas del mundo, al nivel de Tokio, Japón; y Los Ángeles, California”, deduce.
Define que la ubicación de las estaciones -en proceso de edificación y con características indispensables para cubrir aspectos científicos e ingenieriles- incluye el norte del país, hasta ahora la región menos instrumentada, la península de Baja California y los estados de Sonora, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León, además de ciudades como Tijuana. “Se tiene la percepción errónea de que ahí no tiembla, pero sí hay movimientos”, aclara.
De acuerdo con el especialista, se reorganiza la distribución en el centro y en el sureste de México. “Guerrero es la entidad con mayor equipamiento, 34 estaciones, seguida de Oaxaca (donde se levantan dos adicionales a las casi 30) y Michoacán. De esta manera tendremos la posibilidad de contar con localizaciones y estimaciones de magnitudes con menor incertidumbre, incluso de detectar temblores que antes ignorábamos por falta de instrumentación”.
Refiere que hay más elementos para tomar decisiones pues, “el proyecto comenzó en la primera década del siglo XXI y está en su tercera fase. La información que se genera se comparte entre las instancias participantes: II, SSN y el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), mediante fibra óptica, líneas de Red UNAM proporcionadas por la Dirección General de Cómputo y de Tecnologías de Información y Comunicación, además de enlaces de radio. La diversidad de vías posibilita que, en caso de que una falle durante un sismo, los datos lleguen”, revela.
También, detalla que, se contará con un sistema de mapas para presentar la información de los movimientos telúricos más fuertes. “Además de enviar correos electrónicos y de compartir un reporte en la página de internet de la Unidad (uis.unam.mx), estamos desarrollando un sistema donde autoridades y sociedad en general puedan consultar la intensidad del temblor, minutos después de ocurrido”.
Especifica que dicha plataforma, disponible en su primera versión en
https://www.uis.unam.mx/RSM ofrece al usuario, de manera gratuita, una serie de mapas de intensidades o aceleraciones, donde el color rojo indica las zonas en las que el movimiento del suelo fue muy intenso”.
El universitario afirma que su efectividad fue verificada recientemente mediante observaciones de campo en en el estado de Guerrero, que coincidieron con los daños reportados a causa del sismo registrado el 2 de enero de este año, de magnitud 6.5.
Ramírez Guzmán describe que uno de los objetivos del monitoreo y los productos generados es que la Coordinación Nacional de Protección Civil use estos datos para tomar decisiones.
“Una vez publicada la estimación de magnitud por parte del SSN, comienza el proceso de generación del mapa de intensidad, que, en general, se libera 40 minutos después de la ocurrencia del sismo para que las autoridades apliquen las medidas a fin de atender la emergencia. Asimismo, se envía información a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para que tenga conocimiento de si alguna presa presenta afectación por una sacudida significativa”, cita.
En cuanto al resultado más relevante que aporta la Coordinación de Ingeniería Sismológica del II, destaca que son los mapas y la plataforma en la que se distribuirá la información de la Red Sísmica Mexicana, incluida la base de datos de registros de la Red Acelerográfica.
El profesionista universitario remite que el Instituto de Geofísica terminó ocho de las 20 estaciones de la nueva etapa de la Red Sísmica Mexicana que, se estima concluirla durante el presente año, con financiamiento de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana federal y acompañamiento del Centro Nacional de Prevención de Desastres.