Se ensaña la desgracia con el Estado de México

Las comunidades de San Luis Ayucan, en el municipio de Jilotzingo, y la colonia La Raquelito, en Naucalpan, se han convertido en el epicentro de la desgracia que se ha cebado con los más pobres en el Estado de México.
Asentadas inexplicablemente en zonas inadecuadas para vivir, al pie de empinados cerros y lomas encaramadas, decenas de familias quedaron bajo toneladas de rocas y lodo que quitaron la vida a dos bebés entre más de una decena de víctimas.
“Estamos evaluando un terreno para construir casas en espacios dignos”, dijo la gobernadora Delfina Gómez. En el caso de Chalco, apuntó que se entregarán enseres a las familias afectadas.
Luego de pasar 28 días inundadas, bajo miasmas y heces fecales, los habitantes de la zona cero de Chalco lo perdieron todo. La gobernadora dijo que se presentará un proyecto para la construcción de un túnel que desfogue futuras lluvias. A menos de dos semanas que termine su mandato, el presidente no ha ido a ver a nadie.
Andrés Manuel López Obrador verá pasar las desgracias en el Estado de México muy lejos, por temor a que su “investidura” de sea manchada, por los reclamos de esos, a los que llamó “el pueblo bueno”, que el infortunio los anegó incluso la misma noche de El Grito de Independencia.
En Coacalco, el 15 de septiembre se presentaron fuertes desbordamientos por las precipitaciones pluviales. La gobernadora ha hecho un llamado a la población afectada por las lluvias para que se trasladen a los albergues y evitar riesgos, mismos que los populismos de otras épocas propiciaron. Hoy, no hay dinero.