Dramáticamente jodidos

Aunque usted no lo crea, los mexicanos viven, o vivimos, de milagro. Para millones no hay trabajos justamente remunerados, ni seguro social – con la amenaza de venderlo a los empresarios particulares que medran con la salud de las clases medias acomodadas -, el llamado seguro popular es demasiado popular que sirve para nada, no gozan de vacaciones, y van al centro de trabajo con hambre, con un gran vacío en el estómago, y salen de él con un profundo vacío en el alma, sin ninguna esperanza.