TRAS BAMBALINAS.- Con la consulta que midas, serás medido

Por JORGE OCTAVIO OCHOA.- Una de las imágenes iconográficas que quizá mejor enmarcan el momento histórico que está viviendo México es la de Andrés Manuel López Obrador levantando el pulgar en julio pasado, con el dedo marcado por la tinta indeleble, que encierran los 30 millones de votos que recibió para alzarse con el triunfo y dar una mayoría aplastante a su partido, MORENA, en todo el país.

No hay controversia ni argumento que valga. Fue la respuesta de un pueblo que se hartó de los abusos del PRI, PAN y PRD por igual. Convertidos en gobierno, se solaparon entre sí, mantuvieron un sistema de privilegios y le entraron en las componendas que no sólo vaciaron las arcas públicas, sino que le dieron espacio al crimen organizado para infiltrarse en el poder a través no sólo de grandes empresas constructoras, sino también de la vendimia callejera.

En el Distrito Federal, ahora CDMX, se asentaron los negocios de cárteles de mafias extremadamente violentas y peligrosas que pasaron de la venta de piratería y artículos robados, a la extorsión y el secuestro. Así, el mal se extendió por todo el territorio y lo que a algunos nos parecían historias “exageradas” y relatos “amarillistas” de las redes sociales y de medios ahítos de vender ejemplares, se convirtió en una realidad cercana.

Eso explica, en toda su dimensión, el por qué de los resultados de julio y por qué la población se fue, casi a ciegas, por algo desconocido que, fuera lo que fuera, sería mejor de lo que estábamos viviendo: una élite política sorda ante la pobreza de más de 50 millones de habitantes; sin límites en sus ambiciones de poder y riqueza; tenedora de los puestos de trabajo que repartía a sus más cercanos y dejaba el trabajo asalariado para los “jodidos”.

Todo el argumento es válido y de hecho justifica la implementación de toda una política de Estado contra la corrupción, la inseguridad y la violencia que empezó a atenazar al país desde hace más de 40 años, cuando los grandes cárteles todavía se disputaban la amapola en Guerrero y la siembra de mariguana en Sinaloa, Sonora, Morelos; estupefacientes que hoy han sido suplantados por drogas sintéticas más potentes y peligrosas para la salud.

La situación, en suma, requiere medidas radicales y casi sumarias que pongan a cada quién en el lugar que les corresponde en el reparto de culpas y responsabilidades. Pero de ahí a simular “CONSULTAS PARTICIPATIVAS” y preparar “CONSTITUCIONES MORALES“, hay un mar de diferencia, porque ni los santos tienen el derecho de imponer su voluntad. Simplemente hay que revisar la historia de Cuba o de Palestina para medir esos riesgos.

Hoy, a sólo unos días de consumarse el cambio de Poderes, los seguidores de López Obrador nos recetan la retahíla de hechos que permitieron a MORENA ser el partido mayoritario en el poder y nos repiten, una y otra vez, con un dejo de soberbia insultante, que tienen la AUTORIDAD MORAL para emprender estos “cambios dramáticos”, para regresar a México a la senda de la normalidad. Aquí la pregunta es: ¿cuál normalidad?

Sorprende, por ejemplo, la estulticia conque el futuro Presidente MIENTE una y otra vez sobre hechos fundamentales que está implementando y lanza declaraciones y máximas que en ningún sistema verdaderamente democrático tendrían cabida, como esa de que “YO VOY A PERDONAR, PERO NO QUIERO QUE ME PERDONEN”. ¿Quién lo autorizó a usted? ¿En qué ley se sustenta?

Y poco después viene a declararse “SORPRENDIDO” por el grado de violencia y corrupción en el país. López Obrador dijo que luego de ver la situación de inseguridad y violencia extraordinarias que hay en el país y el desorden y corrupción en que se encuentran las policías, fue que tomó la decisión de la MILITARIZACIÓN. ¿En qué mundo vivía? ¿Qué México vio durante las miles de giras que realizó por todo el territorio?

Aún así, dijo que el punto que llevó a tomar la decisión, fue el “desastre” en las policías, desde la federal, “en la que no hay disciplina”, hasta las policías ministeriales, estatales y municipales “muy echadas a perder” y cada quien trabajando por su lado y con “ilegalidades”. Eso fue lo que lo llevó a justificar la decisión tomada de crear algo la mar de parecido a un MANDO ÚNICO y dejar a los militares en las calles.

Lo peor es que, en una patética desmemoria, negó más de tres veces haber dicho que los militares regresarían a sus cuarteles y, cual moderno JUDAS, insistió en que su estrategia regresará la paz a las calles y pueblos de México. Mire usted, la cuestión no es que estemos en contra de algunas de las medidas que piensa aplicar MORENA, pero no así, mintiendo al pueblo cínicamente, viendo a los demás como si fuéramos estúpidos. No, así no, señor Presidente.

De hecho, habíamos muchos quienes pensábamos que la Ley de Seguridad Interior era necesaria, porque regularizaba y legalizaba dentro de parámetros jurídicos concretos, el actuar de las Fuerzas Armadas. De hecho, ellos podrían intervenir en conflictos civiles sólo con autorización previa de un juez, y no a capricho de mandos intermedios, como se hizo en Puebla, Veracruz o Guerrero, donde se dieron ejecuciones y asesinatos a mano de marinos o soldados.

Con lo que está por aprobar el Congreso de la Unión, sumado a la consumación de un Fiscal General supeditado al Presidente de la República, más los SÚPER DELEGADOS y la creación de COMISIONES CONSULTIVAS E INVESTIGADORAS, el panorama resulta terrorífico porque las pinzas para apretar todas esas tuercas quedan en una sola mano: las del señor Presidente, que además ha fincado dos de sus principales decisiones en dos MENTIRAS, tan grandes como la SUAVICREMA.

Esas dos consultas son, a todas luces, INMORALES, porque parte de dos mentiras y no contó con el aval de ninguna autoridad establecida. Al menos, no del INE que, por cierto, ha guardado un silencio escandaloso en los dos casos. Como si el uso y solicitud de la credencial de elector no fueran argumento necesario para rechazarlas. No dude usted que, a este paso, la Secretaría de Gobernación exija la expedición de una nueva credencial única de acreditación.

Tampoco, ningún mexicano en su juicio, estaba en contra de la quita de Comisiones al manejo de tarjetas y cuentas bancarias, pero no de esa manera, otra vez desde la verticalidad de una imposición. La arquitectura con que se levantan las instituciones, incluidas las bancarias, requieren de un trato delicado, armónico, para no causar los estropicios que ya se vieron. Pero hoy, por toda justificación, nos vienen a decir ¿Pues que los anteriores gobiernos no hacían lo mismo?

Y si vamos a esas, los mexicanos también exigimos la quita de impuestos en cascada que año con año nos cobra la Secretaría de Hacienda, convirtiéndonos también en uno de los países con más tasas impositivas en el consumo, tránsito vehicular, uso de transporte como aeropuertos, derecho a la libre circulación. ¿Si tanto odian el pasado por qué nunca eliminaron la tenencia vehicular que desde tiempos de Díaz Ordaz se aplica en México?

Este caprichito autoritario de las Comisiones ya dejó otro socavón de 40 mil millones de dólares, de capitales que no se sienten cómodos en nuestro país y que están buscando aguas más tibias y menos turbulentas. Esto se suma a los 120 mil millones tirados en el aeropuerto de Texcoco y falta ver las demandas que surjan por la suspensión unilateral de contratos. Sí, puede llamarlo chantaje o supeditación al capital extranjero, pero su decisión ya nos fregó a todos.

Con la vara que midas, serás medido. Por lo pronto, López Obrador empezó a tener ya enfrentamientos con esa terca realidad que nos somete día con día. A la crítica por la MILITARIZACIÓN del país, se suma el rechazo de organizaciones ambientalistas a la construcción del TREN MAYA y la del CORREDOR COMERCIAL FERROVIARIO DEL ISTMO DE TEHUANTEPEC, por el grave daño que podrían causar a la “sustentabilidad ecológica”.

Estos, por ejemplo, son otros dos proyectos con los que muchos estamos de acuerdo, pero no de esta manera, a base de mentiras y con la creación de ese desatino que llaman CONSTITUCIÓN MORAL, porque en ese caso todos los mexicanos somos pecadores, hemos sido tocados por el diablo de la “mordida”, el “arreglo” extra legal para evitarnos trámites burocráticos, para aumentar las pensiones de retiro, para pedir créditos que correspondían sólo a los necesitados.

Si va a haber un BORRÓN Y CUENTA NUEVA, empecemos por la correcta aplicación de las leyes, con un uso ponderado, que no convierta en criminales a los que cultivaron amapola o vendieron mariguana por necesidad; a los que tuvimos que “entrarle” con ciertas cantidades para pasar la verificación o fuimos a Tepito a comprar piratería, artículos robados, falsificaciones y clones de todo y para todo.

Sí, todos somos culpables, pero antes empiece usted con una simple adecuación de las leyes y su estricta aplicación en todos los órdenes. No permitan más mercados clandestinos y tianguis de lo prohibido. Pronto verán que hasta los “broncuditos” callejeros, que por todo y por nada se mientan la madre en cada cruce o esquina, se portarán como madres de la caridad si saben que sobre sus cabezas penderán multas y sanciones por infringir la ley.

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