Tras Bambalinas. ¿De qué avances habla, señor Presidente?

Por Jorge Octavio Ochoa. Cerrar el año con la reelección directa de diputados federales y el reparto de 8 millones de ejemplares de una cartilla moral, resulta para los mexicanos, más que una puñalada trapera, una mentada de madre.

No hemos logrado salir de estos nueve meses de angustia, más un año de nulos resultados económicos y el gobierno, como si hiciera bien las cosas, nos viene a catequizar y a decirnos que debemos portarnos bien.

Pero, por si eso no fuera suficiente, el régimen y sus corifeos nos vienen a decir, al más puro y viejo estilo priista, que mantendrán su estrategia de “política social” con la entrega de dinero en mano, “para mantener la simpatía popular”.

Es la abierta compra de voluntades, sazonada con una falsa lucha contra la corrupción, porque los más cercanos al círculo del poder del Ejecutivo Federal, se encuentran bajo sospecha, dígase Pío, Irma Eréndira y Manuel Bartlett.

El sábado pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador admitió públicamente que la entrega de apoyos en efectivo “es lo que mantiene el respaldo de la sociedad a su proyecto”.

Pero lo hizo con una actitud sardónica inexplicable, desde el norte del país, cuando en el sur, su entidad natal, Tabasco, sigue bajo las aguas, por el desfogue de la presa Peñitas, que agudizó las inundaciones.

Así, pese a los errores cometidos por la Comisión Federal de Electricidad, el mandatario pontificó sobre “los conservadores”, que “insisten” en atacarlo, que “se están agrupando, se están uniendo porque piensan que van a lograr el retroceso”.

A estas alturas, al menos 70 millones de mexicanos se preguntan: ¿Retroceso respecto a qué? El combate a la corrupción ha sido, hasta ahora, simple promesa, que se vuelve una entelequia con la reelección directa de diputados.

Habla de programas sociales, en medio de una pandemia, que sigue fuera de control, de una crisis de salud que condena a los enfermos de cáncer a suspender sus tratamientos por falta de medicamentos especializados.

¿Retroceso respecto a qué?

A estas mentiras, le aderezan una más: el arranque de la vacunación contra el Covid19 a principios de diciembre; sin aclarar que, en el remoto caso de que así fuera, sería de alto riesgo para muchos participantes del experimento.

DIPUTADOS COMO LOS QUE NO TUVO NI OBAMA

Así, en medio de este ambiente de creciente irritación social, la semana pasada los diputados federales, empezando por los de Morena, se recetaron una reelección que no tienen ni los de Obama.

Podrán hacerlo sin solicitar licencia, con apoyo de 74 mil pesos al mes; por mayoría relativa o de representación proporcional, independientemente del principio por el que fueron electos.

Morena logró este bonito obsequio a través de un “acuerdo interno”, que eludió así todo tipo de intervención del Instituto Nacional Electoral (INE) y sin que los angelitos tengan que separarse del cargo ni pedir licencia.

En esa práctica de cinismo renacido, Mario Delgado dijo a los diputados de Morena que “han hecho un buen trabajo, han demostrado su lealtad a la 4T y al presidente de la República” y por eso los invitó a buscar la reelección.

¿Ustedes ven algún cambio respecto a lo que antes hacía el PRI?

Lejos de toda solidaridad o empatía con el pueblo, ellos se dan ese regalo, mientras México espera una contracción económica de entre -8.7% y -9.3% en este 2020 y un inicio del 2021 por demás incierto.

¿Qué puede informar el presidente que sea verdadero?

Las tres grandes crisis que vive el país siguen abiertas, purulentas e infecciosas, como un gran pedazo de carne a punto de la gangrena. López Obrador cumple 2 años en el poder también con una grave crisis de violencia e inseguridad.

Hace unos días fueron encontrados los restos de 113 personas en El Salto, Jalisco, zona limítrofe con Michoacán, como parte del grueso expediente de personas que permanecen desaparecidas.

JURAR EL NOMBRE DE DIOS EN VANO

Cuando era presidente electo, López Obrador dijo un día: “Desde el 1er día de mi gobierno, no al mes, desde el 1er día, los narcos cambiarán las armas por tractores y se convertirán en gente de bien, se los juro”

Otra falsa promesa, que desde el principio era burda por increíble, pero así se las ha gastado. Hoy, somos el país más letal, más peligroso y menos recomendable para viajar, según nuestros santos vecinos del norte.

Jalisco, Guanajuato, Tamaulipas, Ciudad de México, Nuevo León, Sinaloa, Michoacán, Veracruz, Guerrero y Chihuahua, son considerados los más violentos y donde más fosas clandestinas, masacres y cuerpos mutilados se han encontrado.

Tan sólo en septiembre pasado, se reportaron 1,969 ejecuciones relacionadas con el crimen organizado en todo el país, pero para el último día de octubre el número ascendió hasta las 2,388. En serio: ¿de qué avances habla, señor Presidente?

 

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