TRAS BAMBALINAS: FICREA Y LOS SÍMBOLO DE CORRUPCIÓN
Por JORGE OCTAVIO OCHOA.- El México moderno está plagado de símbolos de la corrupción institucionalizada.
Desde la torre del bicentenario, que corona Chapultepec y Paseo de la Reforma, hasta el edificio de CONDUSEF, México es toda una avenida de organismos e instituciones corruptas.
De FOBAPROA a FICRE pasaron 25 años de una lección que no se aprendió. El mismo modus operandi; la misma opacidad y ausencia de leyes.
Rafael Antonio Olvera Amezcua, principal socio de Ficrea, creó una red de empresas en Estados Unidos para triangular dinero. Compró propiedades, lujosos departamentos en las zonas más exclusivas de Miami, Florida, y las Vegas, Nevada.
A nadie se le hizo sospechoso.
La Condusef pudo hacer algo en el caso del fraude a ahorradores, pero incumplió al no utilizar su atribución que le permite informar a los usuarios de los servicios financieros el estado de sus cuentas y de la operación de las empresas que ofrecen esos servicios.
Sin embargo, como ya se vio, no asumió su responsabilidad y permitió que los ahorradores no conocieran si eran beneficiarios con rendimientos positivos o se les perjudicaba en el monto de sus inversiones.
Lo más grave es que hasta instituciones como el Tribunal Superior de Justicia del DF perdieron millones, sin que nada ni nadie evitara la desgracia.
El TSJDF perdió 120 millones de pesos del dinero de los mexicanos que tenía invertidos en Ficrea. Pero lo que no se sabe es si el presidente de ese organismo, Edgar Elías Azar, tenía facultades para arriesgar así el dinero de la institución.
Los recursos eran parte del Fondo de Apoyo a la Administración de la Justicia
Para que los ahorradores defraudados por la Sociedad Financiera Popular (Sofipo) Ficrea reciban de vuelta el 100 por ciento de su dinero hacen falta alrededor de 3 mil 380 millones de pesos, de acuerdo con el informe del interventor general del caso.
La principal demanda de los ahorradores, desde que inició la intervención de Ficrea por parte de la CNBV el 7 de noviembre, ha sido el regreso total de los recursos que tenían depositados en esa institución.
En el ánimo de la población existe la certeza de que… este caso también quedará en la impunidad.
Lo dicho: el grave problema de México es la nula aplicación de la ley. Entre los ricos y los políticos todo se arregla por componendas o arreglos ocultos.
Los politólogos y estudiosos de escritorio, que sudan el trasero desde las cómodas aulas de sus universidades, aseguran que el único camino ante esta desgracia nacional es la democracia, pero hasta en eso vemos a un México hecho a la medida de los apetitos e intereses de algunos cuantos.
EL NEO “DEDAZO”
Así, por ejemplo, miles de conciudadanos han visto en el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), un nuevo receptáculo de las esperanzas aplastadas por nuestros políticos.
Sin embargo, pronto se muere la ilusión cuando vemos que en seis de las nueve entidades en donde habrá elecciones a gobernador en 2015, el nuevo partido Morena, que encabeza AMLO, ya tiene prospectos para candidatos.
Los destapes fueron anunciados por el mismo López Obrador. Esa es la democracia que nos quieren recetar: “El movimiento soy yo”, repite una y otra vez el espíritu mesiánico del tabasqueño.
Hasta en los casos más graves, como el de Guerrero, se ve la mano de López Obrador, extendida a políticos bajo sospecha, como Lázaro Mazón, quien pese a la masacre de Ayotzinapa dijo públicamente: ”AMLO no me ha retirado su apoyo en Guerrero”.
Lázaro Mazón afirma que sigue siendo precandidato de Morena a la gubernatura, aunque esté moralmente descalificado.
López Obrador ha tenido, como muchos otros políticos, contactos con esa mafia a la que tanto menciona en sus discursos. Remember Lobombo, cuyo dueño apoyó su primera campaña presidencial.
Lo más grave es que MORENA parece ser la cabeza visible de toda una estrategia de desestabilización política basada en las movilizaciones violentas. Mientras más tensión y más presión en el ambiente, más perspectivas tiene el movimiento.
El ahora dirigente virtual de Morena, Martí Batres, y la actual secretaria de Bienestar de ese partido, Clara Brugada crearon por ejemplo, grupos de jóvenes que se han convertido en brigadas de choque en las manifestaciones. El caso más evidente es el de Sandino Bucio.
Martí Batres y Clara Brugada entregaron contratos y puestos públicos a la familia de ese joven, al que pretendían hace poco convertir en mártir y líder.
Sin embargo, está comprobado que Sandino Bucio Dovalí activista y estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, participó en incidentes violentos que ponen en riesgo la vida de la ciudadanía a la que dice defender.
La estrategia lo único que ha logrado es que, además de la desconfianza ya enquistada contra los políticos, ahora el 73% de los mexicanos relacione la realización de elecciones con inseguridad y en muchas regiones, con violencia.
60% ES INSEGURO
En los últimos seis años se ha incrementado en 60% el número de secciones electorales de atención especial por condiciones de inseguridad. Para las elecciones de 2015, el INE tiene detectadas, de forma preliminar, 10 mil 204 secciones electorales ubicadas en zonas de alta inseguridad. .
Corrupción y violencia, en un país donde lo único que no impera es el estado de Derecho. Hay pesimismo, porque vemos que entre las reformas implementadas desde el 2012, la reforma anticorrupción ha quedado atorada, sometida por los intereses de grupos y partidos.
Ahora, debido a ello, pocos mexicanos creen que la reforma energética, de telecomunicaciones y de infraestructura se realizarán sin beneficiar directamente a grupos de poder económico y político.
En el ojo del huracán ha quedado la figura máxima de la arquitectura política mexicana: El Presidente de la República.
Hoy por hoy, el Ejecutivo Federal es la entidad más débil, porque las cargas de la culpa lo han colocado como único objetivo y los partidos políticos se recorren a los lados pero, como dijo hace ya más de 12 años Porfirio Muñoz Ledo: México sufre una crisis de sistema, que debe pasar indefectiblemente por una reforma del Estado.
Si no se reparte el peso de la carga, México seguirá reciclando sus propias desgracias. Lo que vivimos ahora es el resultado de lo que no se hizo desde la década de los 80s.
Ayotzinapa y Guerrero son el producto de los que piensan que el exterminio de la subversión y la guerrilla son la vía para desbrozar el camino a las “grandes reformas” estructurales. Por eso se repiten una y otra vez los crímenes de Estado.
Sin embargo, ha llegado la hora de pensar en un sistema bipartidista, de cohabitación o de cogobierno, en el que las fuerzas políticas compartan realmente la responsabilidad de los problemas y no solamente la riqueza, como lo hacen actualmente.
El problema es que, como se ve, el gobierno de la República no tiene pensada una reforma en este sentido y bueno, ni siquiera se ha planteado la posibilidad de cambios en el gabinete.
Se espera que lo haga antes del 15 de enero, empezando por el aparato de procuración de justicia, pero esto no cambiará la situación.