TRAS BAMBALINAS.- México y AMLO deben estar preocupados

Por JORGE OCTAVIO OCHOA. 25/06/18.- México vive en lo político, una paradoja muy similar a la que enfrentará esta semana en el futbol: pese a llevar un camino perfecto, se enfrenta a la posibilidad de la eliminación en un último partido. Sería lo más injusto, pero puede ocurrir.

En el terreno electoral, y no es que pensemos ni remotamente que MORENA sea una representación tan digna como la selección mexicana, millones tienen tan cerca la “tierra prometida”, que cualquier otro resultado sería una deprimente sorpresa para ellos.

Lo normal sería que para el próximo domingo estemos viviendo ya esos dos triunfos. Pero lo triste es que, en ambos casos, la pregunta es la misma: ¿eso cambiará nuestra historia como país? Lo ideal sería que empezáramos a escribir una nueva historia. Ojalá que sí, pero es difícil.

En lo político vemos a un país que se enfrentará el próximo 2 de julio a una realidad extraña, porque será un lunes como cualquier otro. Cada cual saldrá a la calle bajo el mismo sol, un cielo esplendoroso pero sin saber bien a bien qué fue lo que cambió.

Para algunos será un cambio traumático, similar a las mutilaciones, porque pensarán que esa parte del cuerpo sigue ahí aunque en realidad ya no está. Para millones de burócratas será el principio de las horas amargas porque implicará un cambio diametral en su “statu quo”.

El hecho es que las decisiones políticas fundamentales habrán cambiado de eje pero no de sistema. El debilitado presidencialismo revivirá con toda la fuerza, bajo otras siglas y otros actores, que no serán los mismos de siempre: PRI, PAN, PRD.

A partir del lunes 2 de julio podríamos amanecer con una nueva “Nata Política”, de dirigentes de MORENA entre los que se permearán todas las decisiones, todos los acomodos y todos los destinos de millones de trabajadores a nivel federal, estatal y municipal.

De darse ese CARRO COMPLETO que al parecer millones de mexicanos están dispuestos a entregar ciegamente, así serán las cosas. La burocracia, toda, temblará. Y no es que a muchos nos preocupe eso, porque afortunadamente no vivimos del gobierno, pero otros millones SÍ.

No levantamos defensa alguna por un PRI que olvidó hace años la solidaridad con las clases populares y se dedicó a enriquecer a su élite política. Tampoco por un PAN y PRD que solaparon gobiernos corruptos en los estados para después cobrar en las urnas los errores mutuos.

Pero de ahí a pensar que el PT sea en el futuro un partido factótum de las decisiones en el futuro resulta realmente asqueroso. El chantaje sistemático encumbrado al poder.

Disfrazado de izquierda, blandiendo todavía la hoz y el martillo como símbolo, es el único partido en México que no ha podido sacudirse en 20 años de su verdadero dueño: Alberto Anaya, sobre quien pesan denuncias de lavado de dinero.

El hecho es que algunos politólogos ya columbran un desdibujamiento del sistema de partidos tal y como lo conocemos hoy en día y una profundización del debilitamiento del sistema de pesos y contrapesos en los tres Poderes de la Unión, como lo dijimos desde hace tiempo aquí.

Integralia Consultores, que encabeza el ex presidente del entonces IFE, Luis Carlos Ugalde, advierte, de entrada, que llegará mucho improvisado. Personajes con nula trayectoria política. Y nosotros agregamos: algunos de ellos, peligrosamente vinculados con el crimen organizado.

Es un hecho, como dice Luis Carlos Ugalde, que el triunfo de MORENA representa una forma de castigo y revancha social.

“El efecto de atracción de López Obrador es muy potente en casi todo el país y en algunas regiones va a llevar a que muchos candidatos locales de gobernador, alcaldes, diputados locales, ganen incluso sin hacer campaña…”

El “efecto de arrastre vertical” implica “llevar a que en muchas localidades y estados ganen candidatos sin la preparación, sin el perfil, sin los atributos”.

Pero no es sólo eso:

Nosotros les recordamos aquí el caso del exalcalde de Iguala, José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda, encumbrados al poder con la anuencia no sólo de “Los Chuchos”, sino del propio López Obrador cuando todavía pertenecía al PRD.

El 12 de mayo de 2012, en la plaza de Iguala, Andrés Manuel López Obrador compartía el templete con José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda. Desde ahí impuso la candidatura del primero, pese a que se escucharon gritos de “¡No, no!”, como otras veces.

De manos de dos perredistas, Óscar Díaz Bello (diputado local) y Justino Carvajal Salgado (síndico de Iguala), López Obrador recibió un documento en el que le reseñaban los nexos de Abarca y su mujer con el crimen organizado y el lavado de dinero.

López Obrador no los escuchó y mantuvo a Abarca como candidato, con el padrinazgo de Lázaro Mazón, coordinador de Morena en Guerrero y secretario de Salud durante el sexenio de Ángel Aguirre Rivero en Guerrero.

Meses después Justino Carvajal fue asesinado. Lo mataron por oponerse al grupo criminal Guerreros Unidos, según declaró su hermano Saúl Carvajal.

Ese es el tipo de amenazas a las que se enfrenta el país.

Por otro lado, vemos el caso de algunos impresentables como Víctor Hugo Romo, que hizo de la delegación Miguel Hidalgo el imperio de las mega inmobiliarias y la multiplicación de los panes de la riqueza en Polanco.

Es un hecho. El sistema de partidos entrará en crisis bajo esa nueva composición dominada por MORENA .

Sí, millones odiamos al PRI, PAN y PRD pero, nos guste o no, son los verdaderos fontaneros de la política y son tan necesarios como los anticuerpos en el ser humano. Darle todo a MORENA es entregar un cheque en blanco para el regreso del poder omnímodo del viejo PRI.

PAN y PRI se disputarán el sitio como segunda fuerza a nivel nacional, con la desventaja para los panistas de que primero tendrán que realizar una grave depuración, que más bien parecerá una amputación, para terminar con todo vestigio del “anayismo”.

El PRD empezará a vivir en todo México su carácter de partido testimonial, tal como lo ha sido hasta ahora el PT. Los primeros signos de esa guerra intestina ya los empezamos a ver en el llamado “Frente”.

Vladimir Aguilar García, secretario de Operación Política del Comité Ejecutivo Nacional de ese partido, acompañado de dirigentes estatales perredistas, en conferencia de prensa afirmó que Ricardo Anaya y Alejandra Barrales, aspirantes al Ejecutivo federal y la jefatura de Gobierno capitalino, respectivamente, han sido derrotados.

“Nos respaldan compañeros y compañeros de todo el país. Anaya y Barrales ya perdieron, han sido derrotados, no lo decimos nosotros, así lo indican todas las encuestas serias.

“Estos malos resultados irreversibles tienen explicación en factores entre los que destacamos una conformación sectaria y a modo en el armado Frente, orientada a predeterminar las candidaturas de Anaya y Barrales, pueden tener cierta legalidad, pero carecen de legitimidad”, afirmó el integrante de la corriente Foro Nuevo Sol.

Aguilar García destacó que las postulaciones no fueron producto de procesos participativos ni de procesos democráticos.

LA TERCERA EDAD

Por salud política, López Obrador tampoco debería sentirse tranquilo ante esa nueva composición. Entre harpías, lo más recomendable es tener ojos en la nuca. El panorama que se vislumbra no es halagüeño ni para el propio AMLO.

Sabe que en su entorno hay una cauda de traidores. Los mismos que alguna vez lo denostaron son los mismos que después de la próxima semana amenazan con liderar a ese partido.

La edad en un handicap para el tabasqueño. Puede gobernar seis años pero ¿qué pasará cuando empiece el eclipse de su juventud? ¿Vislumbran a Ricardo Monreal como líder máximo? Zacatecas tiene muchas historias qué contar al respecto.

El consuelo: nada es para siempre; lo deprimente: es que quizá muchos de nosotros ya no veremos en qué acabará este episodio. Los gobiernos autoritarios viven, en promedio, unos 30 años.

You may also like...