TRAS BAMBALINAS.- TRUMP, MENSAJES REVELADORES EN UN MUNDO QUE SE DIVIDE

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Por JORGE OCTAVIO OCHOA

Tras el resultado de las elecciones en los Estados Unidos, son varios los mensajes reveladores que los mexicanos tendremos que atender y enfrentar en nuestro futuro inmediato, de cara a los dos años más aciagos que están por venir en el fin de mandato de Enrique Peña Nieto.

1.- No existe sistema de seguridad en el mundo, por sofisticado que sea, que nos proteja del arribo de un hombre peligroso al poder.

2.- Existe un hartazgo generalizado en todo el mundo contra el llamado establishment (conjunto de personas, instituciones y entidades influyentes en la sociedad que quieren mantener y controlar  un orden establecido por ellos).

3.- La intolerancia, el racismo, la misoginia y el machismo son un cáncer que inunda toda América y que seguirá marcando el destino de las mujeres y de las etnias o razas diferentes a la blanca.

4.- Los medios y las encuestas mienten o se equivocan cuando están operadas por un interés específico.

Puestas así las cosas, tratemos de digerir poco a poco esta hecatombe que pareciera venírsenos encima, como un mal fario que marcará nuestras vidas.

No es que seamos pesimistas, pero este parece el colofón de un destino manifiesto que nos acorrala como nación.

Los mexicanos estamos muy preocupados por lo que ocurre en Estados Unidos, pero nunca supimos cómo protegernos de nuestros propios demonios internos.

Si sumáramos todo lo que han robado nuestros gobernantes, las muertes que han prohijado y cobijado, los errores que han cometido, tendríamos una idea exacta de la desgracia nacional que padecemos desde hace más de dos generaciones.

Desde antes que reparáramos en la existencia de Donald Trump el daño estaba hecho. Sin miedo a exagerar, el cúmulo de muertes, desgracias y desvío del patrimonio nacional bien podrían colmar a tope el Estadio Azteca y lo estarían desbordando.

No son las leyes y las instituciones las que nos gobiernan. Es una élite en el poder que ha pactado por encima del pueblo y la República y que sigue robando.

De hecho, el tamaño de nuestra desgracia es quizá directamente proporcional a los 45 millones de mexicanos que ya viven “del otro lado” y que prefirieron arriesgar la vida y dejar a sus familias antes que seguir en la perspectiva de miseria que les generó su propio país.

Este bien podría ser el discurso de campaña de uno de los candidatos que ya todos conocemos, pero es una simple relación de hechos que están a la vista y debemos resolver.

La de Estados Unidos fue una elección sembrada por los odios y las envidias; y por los intereses del poder económico que naturalmente apoyará a quien más dividendos y menores impuestos les ofrece.

En México tendremos que cuidarnos mucho de no alimentar esos odios, ni extrapolar condiciones entre “los de arriba y los de abajo”, porque estaríamos alimentando nuevamente al México sangriento que quisiéramos dejar atrás.

Ese es el punto 1 de los mensajes reveladores. El que promete todo sin ofrecer un apego estricto a las leyes y a las instituciones, estará rondando siempre entre el mesianismo y la dictadura.

En el punto 2 vemos que una de las primeras reacciones en la élite política de México fue que a la luz de lo ocurrido en Estados Unidos, Calderón y Margarita están fuera de la contienda, porque las mayorías están en contra de la reelección a través una mujer.

Esto va junto con pegado a la 3ª revelación, que nos coloca como un continente machista, que no se siente preparado para que lo gobierne una mujer. Por lo menos eso no ha ocurrido en América del Norte.

El 4 punto es más revelador que ninguno, porque nos demuestra que los medios de comunicación tradicionales y las encuestas, son la herramienta más engañosa de las que se sirven los políticos para influir en el ánimo y las creencias del electorado.

En suma, las elecciones en Estados Unidos ya despertaron los odios clasistas y el racismo, que sembrará de pavor a los estadounidenses, pero en México se escuchan también voces parecidas: “ni una mujer ni un riquillo será nuestro gobernante”.

¡Cuidado! ¡Cuidado! con despertar esos demonios, porque estaremos entrando a otra etapa oscura en la historia de la humanidad.

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