TRAS BAMBALINAS. UN SILENCIO NO TAN INOCENTE

Por Jorge Octavio Ochoa. A dos semanas de iniciado el nuevo año, el 2021 no pinta nada bien para México, ni para el mundo. Además de la pandemia, hoy vemos claramente como la humanidad se encuentra bajo la amenaza de otro flagelo: el populismo.

 

El mundo parece débil ante estas dos amenazas, amén de la criminalidad que encarna el propio ser humano. Al menos en México, el crimen organizado ya ha cobrado la vida de más de 60 mil compatriotas en masacres sin sentido; 9 de ellas a principio de año, ¡durante un velorio!

 

El hecho más sonado en el arranque del 2021 es, sin duda, la revuelta en el Capitolio por parte de seguidores de Donald Trump. Este incidente revela, por sí solo, el grave peligro que resulta el que un solo hombre pretenda colocarse por encima de la ley y de las instituciones.

 

En los próximos días, el sistema político de los Estados Unidos empezará a ajustar sus propias cuentas; pero en México tendremos que empezar a atar también nuestros propios cabos sueltos.

 

EL SILENCIO DE AMLO

 

No son hechos aislados: el silencio de López Obrador refleja una posición ambivalente. Está imposibilitado para descalificar. Durante años, él fue promotor de revueltas similares. Las Cámaras de Diputados y Senadores en México fueron tomadas por el PRD, entonces aliados de AMLO, hasta que algunos cayeron en cuenta de los excesos de su líder.

 

Una de las expresiones que los marcó, en los albores de su ruptura, fue cuando en una reunión nocturna les ordenó continuar con la toma del Senado, en contra de la reforma energética. El entonces líder de los senadores perredistas, Carlos Navarrete, le decía: “Pero Andrés Manuel, creo que esa estrategia ya desgastó al movimiento…”

 

A lo cual, López Obrador dijo: “El movimiento es una vacilada, el movimiento soy yo…”. Fue entonces que se empezó a dar la fractura, y AMLO inicio la creación de su nuevo partido: Morena.

Es por ello que López Obrador no quiso fijar una postura respecto a la toma del Capitolio, porque va contra sus convicciones, prácticas y estrategias.

 

Sin embargo, no está lejos de que en un futuro no muy lejano, los ahora opositores le apliquen la misma sopa, por aquello de que quiere desaparecer todas las autonomías: INAI, INE, UNAM. Pero el caso Estados Unidos, también puso a López Obrador en otra contradicción: su visión respecto a las redes sociales.

 

Hoy aboga por el derecho de Trump a manifestarse. Hace un par de meses dijo ser el presidente más atacado en toda la historia del país e insinuó regular las redes. Su esposa lo secundó.

 

LA AMENAZA LATENTE

 

Así, mientras que a congresistas de Estados Unidos Donald Trump les parece una amenaza latente, incluso para la estabilidad mundial, hoy el presidente de México cuestiona una posible censura.

 

Su visión sobre las redes sociales ha entrado entonces en contradicción: antes fueron “benditas redes”. Hoy son instrumentos en manos de intereses oligopólicos y del gran capital.

 

Esa creación genial de las nuevas formas de comunicación, no nació por generación espontánea. Surgieron en el mundo capitalista y neoliberal, que también tanto critica nuestro mandatario.

 

Cuando alguien se suscribe a cualquiera de esas redes, firma un acuerdo, mismo en el que se establecen las condiciones en que se puede suspender y hasta clausurar una cuenta. Por tanto, nadie puede darse por sorprendido, ni censurado.

 

Sin embargo, los propios gobiernos e instituciones han conferido ese poder descomunal a las diversas redes sociales. De hecho, ahora las comunicaciones oficiales, al menos en el caso de México, se emiten primero a través de twitter, y luego se confirma en comunicados o boletines.

 

Así, ese poderoso instrumento de penetración, se ha vuelto arma de dos filos, que permite en segundos, poner en evidencia a los que mienten, o que falsean la información.

 

En medio de ese debate, el gobierno de México guarda un pesado silencio. No reconoce el triunfo de Biden, no cuestiona la toma violenta del capitolio, pero se indigna porque acallaron a Trump.

Esto, en medio del recambio geopolítico que se está viviendo en el mundo.

 

Así las cosas, por lo pronto ya está a la vista un motivo de enfriamiento de relaciones entre Biden-López Obrador. En medio, se va colando el avance de China en el ámbito comercial, lo cual abre otro posible nicho de tensión.

 

Desde la pasada administración, México le ha coqueteado al acercamiento comercial con China, principalmente en el área ferroviaria. En tanto, Estados Unidos tiene abierto un frente de pugna con los dragones rojos, precisamente en el área de la comunicación global, dígase Hawei.

 

TRANSPARENCIA Y OPACIDAD

 

Este es pues, el panorama del 2021 para el régimen de la 4T, que ha caído en una verdadera contradicción dialéctica a la luz del caso americano:

 

Por un lado, habla del derecho de Trump a expresar su verdad, aunque para ello haga uso de medios violentos.

 

Sin embargo, en el plano doméstico, ha iniciado una asonada para acallar a todo aquel organismo que lo cuestione, critique o revise.

 

López Obrador pretende, por ejemplo, desaparecer al Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI) y al Instituto Nacional Electoral (INE). Todo, bajo criterios de austeridad y la crítica a los altos sueldos que ahí se otorgan.

 

Lo hace, a unos días de que ese mismo organismo, el INAI, le reprochó que más del 70% de las adquisiciones de su gobierno se han realizado sin licitación y sin concurso; sólo a su voluntad.

 

No sabemos en qué paró la rifa del avión presidencial, ni en qué va la transformación del INSABI, o cómo han funcionado las Universidades Benito Juárez en medio de la pandemia, si es que siguen abiertas.

 

Contumaz, López Obrador ha mentido una y otra vez, confiado en que, en un mundo cada día más desigual, lleno de pobreza y hambre, la semilla del populismo avance, germine y se vuelva contra las clases medias y altas.

 

Sin embargo, el mandatario ya probó las primeras frutas amargas de una reacción violenta, en su propio estado natal, Tabasco, luego de haber autorizado que inundaran las zonas pobres de la entidad.

 

En Morelos, también por estas fechas, en el 2020, los descendientes de Emiliano Zapata virtualmente expulsaron a López Obrador, por haberlos engañado con la puesta en marcha de una hidroeléctrica que, según dicen, inundará sus tierras.

 

El hecho es que, gracias a las benditas redes, mentir es un riesgo, porque siempre quedan evidencias de lo que se dijo antes y lo que se dice después.

 

Decir por ejemplo: “…Hora, con la pandemia, no nos fue tan mal, o no nos ha ido tan mal”, es no sólo una mentira, sino un insulto para las más de 133 mil familias que han perdido a uno de los suyos. Pero eso fue lo que dijo el Presidente, sin ningún temor.

 

También en las redes se pueden encontrar, en piezas breves y sucintas, todas las contradicciones en que el gobierno federal incurrió en los primeros días que afrontó la pandemia, y la ligereza con la que actuó principalmente López Obrador y luego López Gatell.

 

LA DEFENSA DE LO INDEFENDIBLE

 

Por eso resulta insultante la alabanza de AMLO a Gatell, luego de ser descubierto en puente vacacional, mientras cientos de trabajadores del sector salud entregan literalmente la vida para hacer frente al Covid19.

 

De hecho murió un estudiante de la UNAM, por no haber sido dotado del equipo médico necesario. La máxima casa de estudios ya retiró del primer frente de batalla a todos sus pasantes de la carrera de medicina y enfermería.

 

Hay miedo, si no es que pánico de AMLO ante una posible renuncia. Pero lo cierto es que el epidemiólogo estrella está a punto de reventar, ya no aguanta tanta presión. Fue demasiado para una sola persona.

 

Por eso hoy, el Jefe del Ejecutivo federal es el primero en defender lo indefendible, como la falsificación de documentos para justificar el apagón del 28 de diciembre, que afectó a más de 10 millones de personas en todo el país.

 

POR SUS HECHOS LOS CONOCERÉIS

 

Pero, por encima de todo esto, López Obrador ha hecho de la mentira su reino de los cielos.

 

A principios de enero del año pasado, el presidente declaró que no se tiraría ni un solo árbol para la construcción del Tren Maya. Apenas en diciembre nos enteramos de que autorizó la tala de más de 800 mil hectáreas de selva… ¡tan sólo para la fase1 de dicha obra!

 

Dice que su gobierno piensa en los pobres, pero en Chiapas, por ejemplo, supimos que más de 30 familias duermen en la selva, en los bosques, porque han sido expulsados de sus tierras, en una pugna que ni el gobierno federal, ni el estatal, ni mucho menos el municipal, han podido resolver.

 

El presidente busca dinamitar organismos que le estorban, que lo cuestionan, que lo ponen entre dicho.

 

¿Qué ha cambiado en México? ¿Cuál es la diferencia entre el presente y el pasado?

 

Hace un año, por estas fechas, se dijo que el INSABI entraría en funcionamiento para resolver, entre otros problemas:

 

  • Déficit de 123 mil médicos
  • Déficit de 70 mil especialistas
  • Déficit de 250 mil enfermeras

 

Hoy, la situación no ha cambiado, e incluso es más grave. La pandemia rompió todos los planes, es cierto, pero de ahí a decir que “no nos ha ido tan mal”, más que cinismo suena a necedad y, peor aún, a incapacidad.

 

A dos años en el poder, decir ahora que los de antes dejaron las cosas mal, más bien significa no poder.

 

Pero, si en el país, de las barras y las estrellas, símbolo de la democracia más antigua del mundo, ocurrió una asonada contra las instituciones, pues ya podemos poner nuestras barbas a remojar.

 

Bueno, ya desde hace dos años empezaron a ser recortadas… y lo que falta.

 

 

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